Los trabajos para localizar la posible fosa franquista de Reus han comenzado este martes 31 de marzo en la calle Jacint Barrau, donde dos técnicos especializados han iniciado una prospección con georradar para tratar de identificar anomalías en el subsuelo compatibles con un antiguo pozo industrial.
La intervención se desarrolla entre el 31 de marzo y el 2 de abril por encargo de la Direcció General de Memòria Democràtica, que intenta acotar la ubicación de un pozo que, según la hipótesis de trabajo, habría sido utilizado como fosa común durante la entrada de las tropas franquistas en Reus, en enero de 1939.
Prospección sin levantar el asfalto
La metodología empleada no implica abrir la calle ni retirar el pavimento. El trabajo se basa en el análisis de la intensidad del subsuelo para elaborar después un mapa de ecos que permita detectar irregularidades bajo la superficie. Los resultados no serán inmediatos, ya que deberán ser interpretados una vez completada la toma de datos.
Los técnicos también prevén ampliar la prospección al interior del Institut Baix Camp, la antigua Escola del Treball, con la intención de acotar mejor la zona de estudio. La búsqueda se centra en el entorno de la antigua fábrica textil Pich i Aguilera, propietaria del pozo industrial que ahora se intenta localizar.
Una hipótesis apoyada en documentos y testimonios
La actuación parte de una investigación impulsada por los historiadores Joan Olivella y Cristian Muñoz, con aportación técnica del arquitecto Miquel Pich Aguilera. Ese trabajo permitió concretar una hipótesis de ubicación a partir de documentación histórica, testimonios y del análisis de una fotografía aérea del ejército de Estados Unidos tomada en 1956.
El Ayuntamiento de Reus ratificó después la ubicación propuesta mediante documentación técnica que confirmaba la existencia de un pozo en un punto compatible con el único testimonio escrito conservado. El Arxiu Municipal localizó además una posible ubicación alternativa a menos de diez metros, aunque Memòria Democràtica trabaja con la premisa de que habría un único pozo.
El origen de la búsqueda
La posible existencia de la fosa se remonta al testimonio que Antoni Batlle dejó recogido en 2001 antes de morir. En ese relato sostenía que el régimen franquista habría utilizado ese pozo, construido a inicios del siglo XX para abastecer el complejo del Vapor Nou, como fosa común.
Según esa versión, un familiar de Batlle descendió al pozo y encontró restos humanos. Después, siempre de acuerdo con ese testimonio, el propietario de la fábrica, Felip Pich i Aguilera, habría ordenado tapiarlo.
Posible intervención arqueológica posterior
Si la tecnología permite identificar el pozo, el Departament de Justícia i Qualitat Democràtica valorará una intervención arqueológica posterior para comprobar si existen restos humanos y, en su caso, proceder a su exhumación conforme a los protocolos vigentes.
De momento, la actuación en la calle Jacint Barrau busca determinar si bajo ese punto de Reus persiste el rastro físico de una de las hipótesis de represión franquista que la investigación histórica ha situado en el entorno del antiguo complejo industrial.