Tarragona ya tiene un mapa térmico que localiza las superficies urbanas que más se recalientan durante las olas de calor. La investigación, elaborada por la Universitat Rovira i Virgili, señala como principales puntos calientes áreas industriales, comerciales y de transporte, y detecta contrastes muy marcados entre materiales y usos del suelo en distintos puntos de la ciudad.
El trabajo lo firman Caterina Cimolai, investigadora predoctoral del Center for Climate Change y del Institut Universitari de Recerca en Sostenibilitat, Canvi Climàtic i Transició Energètica, y Enric Aguilar, director del C3. El estudio se ha publicado recientemente en la revista Atmosphere.
Un mapa de Tarragona durante las olas de calor
Para elaborar el análisis, los investigadores seleccionaron los periodos de olas de calor registrados en Tarragona entre 2015 y 2025 a partir de datos de AEMET y Meteocat. Después utilizaron distintos satélites para medir la temperatura diurna y nocturna de las superficies y observar cómo responde cada zona cuando suben los termómetros.
El resultado permite identificar con detalle qué espacios acumulan más calor y cuáles actúan como áreas de alivio térmico. El polígono Francolí, varias superficies comerciales y de transporte y enclaves urbanos muy impermeabilizados aparecen entre los hotspots más claros del mapa.
Entre los puntos concretos que destacan figuran el entorno de la Plaça Imperial Tarraco, la estación de trenes, los techos del centro comercial Parc Central y el Port. De noche, además, la ciudad mantiene el calor acumulado en edificios y asfalto, lo que refuerza el efecto de isla de calor urbana nocturna.
El campo anexo del Nàstic, entre las superficies más calientes
Uno de los casos más llamativos aparece junto a las instalaciones del Nàstic. El campo anexo, cubierto de césped artificial, figura como una de las superficies que más se calientan. El estudio apunta que en los momentos de más calor puede haber más de diez grados de diferencia respecto al campo de césped natural situado justo al lado.
El trabajo también observa diferencias entre las zonas de cultivo y las áreas urbanas. Durante el día, los suelos de cultivo resecos alcanzan temperaturas más altas que la propia ciudad, mientras que por la noche el núcleo urbano retiene mejor el calor acumulado.
Vegetación, agua y cubiertas claras como freno al sobrecalentamiento
La investigación confirma una correlación inversa entre el calentamiento de la superficie y la presencia de vegetación. El Parc del Francolí, los bosques periféricos densos y la proximidad al agua del mar funcionan como islas de enfriamiento. En el entorno de Llevant, las pocas zonas boscosas aparecen entre las áreas más frescas tanto de día como de noche.
También se aprecia el efecto del albedo, es decir, la capacidad de una superficie para reflejar la radiación. En ese sentido, el techo de la Tarraco Arena Plaça, por su color claro, presenta menor acumulación térmica que otras grandes cubiertas de la ciudad.
"Por eso, en algunas zonas donde hace calor, las casas las pintan de blanco, porque se refleja mucha energía" - Caterina Cimolai, investigadora predoctoral del C3 e IU RESCAT de la URV
Una de las medidas que plantea el estudio es impulsar techos fríos o materiales de alta reflectividad. Los autores consideran que es una de las estrategias de mitigación más coste efectivas para la ciudad.
Refugios climáticos y zonas verdes conectadas
El análisis pone también el foco en la utilidad real de los espacios verdes como refugio frente al calor extremo. Sobre el Parc de la Ciutat, Cimolai advierte de que ofrece alivio, aunque con limitaciones por su cobertura.
"Representa un refugio, entre comillas... pero en términos de eficiencia le falta un poco de cobertura" - Caterina Cimolai, investigadora predoctoral del C3 e IU RESCAT de la URV
La investigadora defiende una planificación conectada de las zonas verdes para mejorar su eficacia y evitar actuaciones aisladas sin continuidad urbana.
"No solo basta con plantar árboles, hay que plantar árboles de una manera para que funcionen de forma eficiente... Si hacemos cosas fragmentadas y ponemos un pequeño parque de un lado y, a cinco calles, otro, tenemos una ineficiencia muy grande" - Caterina Cimolai, investigadora predoctoral del C3 e IU RESCAT de la URV
En la misma línea, subraya que los refugios climáticos deben ser accesibles y próximos a la población, especialmente en episodios de calor intenso.
"Es muy importante que existan refugios en las ciudades, pero también que esos refugios sean accesibles y que las personas puedan llegar a ellos. Si hay un refugio, pero las personas tienen que caminar 10, 15, 20 calles, no tiene mucho sentido" - Caterina Cimolai, investigadora predoctoral del C3 e IU RESCAT de la URV
El mapa térmico aporta así una radiografía precisa de cómo se distribuye el calor en Tarragona y abre la puerta a intervenir sobre cubiertas, pavimentos y zonas verdes en los puntos donde la ciudad más se recalienta durante las olas de calor.