La pesca artesanal del Cap de Creus ha encontrado en el cortometraje La Prona una ventana para mostrar la falta de relevo generacional y las dificultades de un oficio cada vez más frágil. La pieza, dirigida por la cineasta Maria Contreras, se ha estrenado en Barcelona y seguirá un circuito de festivales durante los próximos dos años, con una proyección prevista este verano en el Port de la Selva.
El filme dura 18 minutos y ha sido rodado en Cap de Creus, Llançà, Cadaqués y Port de la Selva. En el centro del relato aparece Elena Manera, de 29 años, patrona de la embarcación de pesca artesanal San José en el Port de la Selva y cuarta generación de una familia vinculada al mar.
Un oficio con cada vez menos relevo
Manera pone el foco en la situación que atraviesa el sector. Advierte de que los jóvenes se alejan de la pesca por la falta de perspectivas y por las dificultades económicas que arrastran las pequeñas embarcaciones.
"Los jóvenes no quieren entrar al sector porque no hay incentivos ni rentabilidad económica, y las barcas son viejas y costosas de mantener y hay que navegar cada vez más lejos para encontrar pescado" - Elena Manera, patrona de la embarcación San José
La pescadora sostiene que esta combinación de factores está empujando al límite a muchos profesionales del litoral. Manera avisa de que el relevo generacional es casi imposible y de que numerosos barcos y oficios tradicionales están en peligro de desaparición.
Romper barreras en un entorno históricamente masculinizado
La protagonista del cortometraje también reivindica el papel de las mujeres en el mar. En su caso, subraya el apoyo recibido dentro de su propia familia para abrirse paso en un trabajo históricamente asociado a los hombres.
"Mi padre siempre me dio la oportunidad para romper estas barreras y demostrar que no es un trabajo de hombres, que no es un trabajo en el que tengas que ser superfuerte y que el mar no es una cuestión de género" - Elena Manera, patrona de la embarcación San José
Junto a ella aparece Pat Bros, de 39 años, compañera de pesca de Manera y profesora de instituto de secundaria. Ambas trasladan en la película la rutina diaria de la pesca artesanal sin artificios ni discursos ajenos a la experiencia directa.
"Todo lo que mostramos es nuestra vida, nuestro trabajo, con la verdad de cada jornada en el mar" - Pat Bros, compañera de pesca de Elena Manera
La conciliación y la falta de apoyo agravan la crisis
Bros expone otra de las dificultades que condicionan la continuidad del oficio. Explica que este año no puede salir a pescar por la falta de opciones reales para conciliar el trabajo con el cuidado de su hija pequeña, en un contexto familiar marcado además por los turnos de 24 horas de su marido.
"Este año no puedo salir a pescar porque mi hija es pequeña y la conciliación es casi imposible. Mi marido tiene guardias de 24 horas y no hay apoyo familiar suficiente" - Pat Bros, compañera de pesca de Elena Manera
La inestabilidad económica también forma parte del diagnóstico que hace la pescadora. La define como una carrera diaria para sostener ingresos sin ninguna garantía.
"Tienes que hacer malabares para ganarte un sueldo digno, porque no hay nada seguro. Ningún día es seguro" - Pat Bros, compañera de pesca de Elena Manera
Críticas por la falta de inversión en la flota artesanal
Bros cuestiona además la falta de respaldo institucional a la modernización de la pesca artesanal. Denuncia el contraste entre los recursos destinados a embarcaciones de vigilancia marítima y el envejecimiento de las barcas con las que siguen trabajando muchos profesionales del sector.
"Vemos embarcaciones espectaculares, financiadas con dinero público, destinadas a la vigilancia marítima en ámbitos como los Mossos d'Esquadra o los Agents Rurals, mientras nosotros continuamos trabajando con barcas de los años setenta y motores antiguos. Hemos presentado proyectos sostenibles, con barcos eléctricos y prototipos muy bien preparados, pero el apoyo que necesitamos no llega. Esto no es solo una injusticia económica; es una amenaza real para la continuidad del oficio y nuestra cultura marítima" - Pat Bros, compañera de pesca de Elena Manera
La Prona se presenta así como un retrato breve pero directo de una actividad que sigue viva en la costa del Alt Empordà, aunque cada vez con más obstáculos. Tras su estreno en Barcelona, la previsión es que la película siga circulando por festivales y regrese este verano al Port de la Selva, el mismo escenario donde la historia que cuenta todavía se libra cada día en el mar.