El superyate Katara permanece atracado en el Port de Tarragona desde principios de marzo y, por ahora, no tiene fecha de salida. La embarcación llegó procedente de Gibraltar, su último destino conocido, desde donde zarpó el 2 de marzo.
No es la primera vez que este buque recala en la ciudad. El Katara ya había visitado Tarragona en 2023 y su presencia vuelve a situar en el puerto tarraconense a una de las embarcaciones privadas más grandes del mundo.
Un megayate vinculado al antiguo emir de Catar
El Katara es propiedad del antiguo emir de Catar, el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, nacido en Doha el 1 de enero de 1952. Fue jefe del Estado catarí entre 1995 y 2013, año en el que abdicó en favor de su hijo, el actual emir Tamim bin Hamad Al Thani.
El barco está considerado el decimocuarto yate más grande del mundo y figura registrado en Doha. Su valor ronda los 400 millones de dólares, una cifra que supera los 345 millones de euros al cambio. El coste anual estimado de mantenimiento y funcionamiento se mueve entre 25 y 40 millones de dólares.
Más de 124 metros de eslora
Construido por el astillero alemán Lurssen y botado en 2010, el Katara supera los 124 metros de eslora y alcanza una manga de 19,5 metros. Puede navegar a una velocidad de 20 nudos y presenta casco de acero, superestructura de aluminio y un peso de más de 7.900 toneladas.
El diseño exterior corresponde al arquitecto naval Espen Øino, mientras que los interiores fueron firmados por Alberto Pinto. Entre sus prestaciones figuran helipuerto, varias piscinas, ascensor, jacuzzi en la cubierta superior, gimnasio, spa y club de playa.
Capacidad para invitados y tripulación
Los datos especializados sitúan al Katara como una embarcación preparada para acoger a decenas de personas a bordo. Una de las referencias consultadas le atribuye 40 camarotes, con 14 para huéspedes y 30 para trabajadores. Esa misma información fija una capacidad máxima de unas 90 personas, con 28 invitados y alrededor de 60 tripulantes.
Otras referencias elevan esas cifras y apuntan a unos 95 empleados y 34 invitados, lo que da una idea de la dimensión logística que implica operar un buque de estas características.
Últimos movimientos del Katara
Antes de su llegada a Tarragona, el yate había pasado por Alemania en mayo de 2025, donde fue sometido a una revisión y remodelación en los astilleros Blohm+Voss. Un mes después, en junio de 2025, fue avistado en Mallorca.
La embarcación también arrastra un incidente relevante en su historial. En 2016 sufrió un incendio en las cocinas, aunque el yate siguió formando parte del circuito internacional de grandes buques privados.
Sin previsión pública de partida, el Katara continúa en el Port de Tarragona, donde su presencia no pasa desapercibida por sus dimensiones, su valor y el perfil de su propietario.