Un agricultor con 30 años de experiencia decide dejar la fruta por los olivos

"Lo que queremos es que el coste de producción lo tengamos en el bolsillo cuanto antes mejor"

06 de abril de 2026 a las 17:14h
Un agricultor con 30 años de experiencia decide dejar la fruta por los olivos
Un agricultor con 30 años de experiencia decide dejar la fruta por los olivos

La falta de rentabilidad y la incertidumbre marcan el día a día del sector de la fruta en Bell llopc, donde el agricultor Manel Cònsola resume una situación que, tras tres décadas de oficio, le ha llevado a replantearse su continuidad. "Mi pensamiento es no continuar con fruta", asegura, en un contexto de costes elevados, presión administrativa y desgaste acumulado.

Un trabajo que sale adelante con márgenes insuficientes

Cònsola sitúa el principal problema en la escasa rentabilidad con la que trabajan muchas explotaciones. Lo expresa de forma directa al explicar que "sale a cuenta si amas el trabajo", pero precisa que, visto desde una lógica empresarial, la actividad no ofrece resultados sostenibles. "Sin embargo, en modo empresario, de momento no es rentable", afirma.

A esa falta de margen se suma una incertidumbre constante que, en su caso, condiciona decisiones de futuro. El agricultor sostiene que no basta con mantener la actividad por vocación si las cuentas no garantizan estabilidad ni continuidad.

Precios en origen muy lejos de lo que paga el consumidor

Uno de los puntos que más critica es la diferencia entre el precio que percibe el productor y el importe final en tienda. "A nosotros nos pagan, por ejemplo, 30 céntimos por la manzana y después en la tienda la ves a 3,20 euros", denuncia. Ese desfase, sostiene, deja al agricultor en la parte más débil de la cadena.

Por ello reclama un precio mínimo de mercado que permita cubrir costes y trabajar con una base segura. En esa misma línea, insiste en que el sector necesita cobrar cuanto antes el coste de producción para poder operar con un mínimo de previsión. "Lo que queremos es que el coste de producción lo tengamos en el bolsillo cuanto antes mejor", señala.

Falta de mano de obra, burocracia y desgaste psicológico

El diagnóstico que hace Cònsola no se limita a los números. También apunta a la falta de mano de obra, a la presión de la burocracia y al impacto personal que arrastra la profesión. "Hay la falta de mano de obra, la presión de la burocracia y el desgaste psicológico que sufrimos los agricultores", expone.

En ese escenario, reclama menos carga administrativa, más herramientas para ganar estabilidad y un mayor reconocimiento social del oficio. Pide "menos burocracia" y también "prestigio para el agricultor", al considerar que el sector necesita respaldo para seguir siendo viable.

Un cambio de rumbo tras 30 años en el campo

Después de 30 años dedicado al trabajo agrícola en Bell lloc, Cònsola vincula su cambio de estrategia a la situación del sector y también al clima. Su decisión pasa por dejar atrás la fruta y apostar por otro cultivo. "Estoy plantando olivos", explica, en un giro que refleja hasta qué punto la falta de rentabilidad está empujando a algunos productores a buscar alternativas para sostener sus explotaciones.

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