La ronda Ferran Puig registró en 2025 la concentración media más alta de dióxido de nitrógeno de Girona, con 39 µg/m³, según el estudio de calidad del aire elaborado por 4sfera Innova por encargo del Ayuntamiento. El informe constata además un repunte general de este contaminante en la ciudad, que ha pasado de una media de 25,9 µg/m³ en 2024 a 27,2 µg/m³ en 2025.
Los puntos con más carga de tráfico concentran los peores datos
Tras la ronda Ferran Puig, los valores más elevados se han medido en la carretera Barcelona, con 37 µg/m³, en el carrer Riu Güell, con 36 µg/m³, y en la avenida Jaume I, con 34 µg/m³. También figura entre los tramos con más concentración la carretera Barcelona a la altura de la Bolera, con 33 µg/m³.
El estudio refleja que los puntos de tránsito situados a menos de diez metros de una vía con circulación motorizada alcanzaron en 2025 una media de 28,9 µg/m³, por encima de los 27,5 µg/m³ registrados el año anterior. También sube la contaminación de fondo, la que se mide en zonas alejadas de las grandes vías, que pasa de 17 µg/m³ en 2024 a 18 µg/m³ en 2025.
Girona sigue dentro del límite actual, pero por poco en algunos tramos
La normativa europea vigente fija un límite anual de 40 µg/m³ para el dióxido de nitrógeno. La ronda Ferran Puig se queda a un solo punto de ese umbral. El escenario cambiará a partir de 2030, cuando la nueva directiva rebajará el límite hasta los 20 µg/m³, un nivel que deja ya fuera a varios de los principales ejes viarios analizados.
Medidas en marcha y cambios previstos en Ferran Puig
El Ayuntamiento está desplegando distintas actuaciones para reducir la contaminación vinculada al tráfico. Entre ellas figuran la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, la ampliación del servicio de Girocleta y la mejora de la frecuencia de los autobuses urbanos.
En el caso concreto de la ronda Ferran Puig, el estudio plantea medidas a corto plazo. La propuesta pasa por prohibir el sentido norte en dirección a la Devesa, crear un carril bici bidireccional y reorganizar la circulación con cambios de sentido en calles adyacentes.
El informe dibuja así un mapa claro de los puntos más tensionados de Girona y sitúa el tráfico como principal foco de preocupación en la evolución reciente de la calidad del aire, con especial presión en los corredores viarios del centro y su entorno inmediato.