Iván Segura, de 26 años, ha regresado a vivir con su familia en Barcelona tras pasar cinco años en el Pirineo y dieciocho meses viajando por México. A su vuelta, Segura carecía de ahorros y decidió dejar los estudios de deportes de montaña para dedicarse al teatro, lo que supuso un cambio importante en su vida personal y familiar.
Impacto personal y familiar tras el regreso a Barcelona
El joven barcelonés ha explicado que comunicar a su familia el cambio de estudios fue un momento delicado. Su madre casi sufrió un sobresalto al conocer la noticia, aunque finalmente lo entendió.
"La mare gairebé va tenir un sobrecor quan l"hi vaig explicar, tot i que després ho va entendre" - Iván Segura
Segura ha reconocido que sintió vergüenza al volver a casa de su madre, percibiendo el retorno como un paso atrás en su independencia. Ha relatado que incluso evitaba hablar en voz alta sobre su situación, sintiendo que la autonomía que había ganado durante sus años fuera de casa se alejaba cada vez más.
"Crec que el que vaig sentir bàsicament va ser vergonya. Em deia "Ostres, visc amb la mare". Fins i tot ho explicava baixet. Sentia que era un pas enrere, que ser independent cada vegada em quedava més lluny, que anava donant voltes d"un costat a l"altre"
Actualmente, Segura paga una escuela de teatro y obtiene ingresos esporádicos organizando eventos de escape rooms y actividades de team building para empresas. Sin embargo, reconoce que la convivencia familiar implica retomar dinámicas que había dejado atrás precisamente para ganar libertades personales.
"Sentia que havia començat a créixer com a persona i tenia la meva independència. I al parar-se això en sec i tornar a casa de la mare tornen dinàmiques que precisament havies volgut deixar enrere per tenir certes llibertats. D"alguna manera, és lògic, no pots tenir la casa com vols, no pots estar amb qui vols. Arribes i parles amb la mare de la família, dels oncles... I, en el meu cas, tampoc tens l"espai propi que necessites per tenir les teves coses, per pensar o per crear alguna cosa"
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Enrique Fernández, de 39 años, también ha tenido que volver a casa de su madre en varias ocasiones por necesidad. Fernández ha destacado la falta de intimidad y la obligación de adaptarse a horarios familiares como los principales retos de esta convivencia.
"El pitjor és no tenir intimitat ni el teu propi espai i haver-te d"atenir a uns horaris. Et pregunten a quina hora arribes a casa, si vens a sopar o on ets. Aquestes coses, després dels 30, incomoden una mica. El tracte et fa pensar una mica quan eres més nen o adolescent; no et controlen, però sí que sents que has de donar explicacions contínuament" - Enrique Fernández
Para Fernández, la sensación de retroceder en autonomía genera tensión en la convivencia.
"El fet de sentir que tornes enrere també et genera tensió" - Enrique Fernández
La visión de las familias
Montse Ribalta, madre de Enrique Fernández y vecina de Barcelona, ha señalado que la falta de espacio y privacidad puede provocar conflictos en el hogar. Su hijo contribuye "una mica" a los gastos y debe seguir unas normas mínimas.
"Sobretot per a ell, perquè perd la intimitat i poden sorgir enganxades" - Montse Ribalta
Ribalta ha añadido que, en su recuerdo, su hijo sigue siendo "su niño", lo que influye en la relación diaria y en la percepción de roles familiares.
"En el seu record, encara és el seu 'nen'" - Montse Ribalta
La situación de Iván Segura y Enrique Fernández refleja una realidad presente en muchos hogares de Barcelona, donde la convivencia intergeneracional se convierte en una solución temporal ante la falta de recursos o cambios vitales, pero también en un reto para la autonomía y la convivencia familiar.