La diócesis de Girona acumula más de tres años sin ordenar a ningún nuevo sacerdote. El último caso fue el de Carles Sánchez, que fue nombrado presbítero el 2 de octubre de 2022 tras ocho años como diácono permanente.
La falta de nuevas ordenaciones marca el ritmo en Girona
Actualmente, la diócesis cuenta con tres seminaristas en formación. Lluc Juscafresa y Edwin Oblitas podrían ser ordenados diáconos este año, mientras que Marçal Privat, graduado en Filosofía, prevé su ordenación para 2029. Edwin Oblitas, que había sido monje en Poblet, ha adaptado su formación monástica al ámbito diocesano.
El proceso habitual establece que el primer paso es la ordenación como diácono. Durante un año, pueden celebrar la palabra, bautizos, bodas y entierros, pero no misas, confesiones ni la unción de enfermos. En ese periodo reciben formación pastoral y, si los informes son favorables, pueden acceder a la ordenación como presbíteros.
Contexto europeo y situación en otras diócesis
Jordi Font, rector del Seminario de Girona, señala que hace más de 30 años que las ordenaciones caen en Europa, una tendencia vinculada a la crisis de identidad social y a cambios impulsados por el Concilio Vaticano II. Según Font, el ritmo en diócesis como la de Girona es de una ordenación cada dos o tres años.
"El ritmo en diócesis como la nuestra es que se ordene un presbítero cada dos o tres años" - Jordi Font, Seminario de Girona
En comparación, el Obispado de Terrassa cuenta con un clero más joven y realiza ordenaciones anualmente. En Lleida, sin embargo, llevan más tiempo que Girona sin nuevos presbíteros.
Vacante episcopal y retrasos en el proceso
La sede de la Iglesia de Girona estuvo vacante durante dos años por falta de obispo, lo que provocó que algunos procesos quedaran bloqueados. Esta situación obligó a posponer alguna ordenación. Jordi Font recuerda que la decisión final sobre la ordenación de una persona corresponde al obispo.
"La decisión de que una persona pueda ordenarse o no la tiene el Obispo"
Envejecimiento del clero y llamamiento a nuevas vocaciones
La media de edad de los presbíteros en la diócesis de Girona supera los 70 años. Actualmente hay 15 diáconos permanentes en la diócesis y se destaca el papel de los laicos con misión pastoral. Jordi Font subraya la importancia de los sacerdotes en la estructura eclesial.
"El papel de los sacerdotes sigue siendo fundamental porque una Iglesia sin presbíteros no sería Iglesia"
Font hace un llamamiento a despertar vocaciones entre los laicos y los diáconos permanentes, figuras que ya existen y que, según él, deben asumir una mayor presencia en la vida pastoral de la diócesis.