Girona ha experimentado un crecimiento demográfico y económico sostenido en las últimas décadas, situándose hoy como una de las provincias con mayor diversidad social y retos de integración en Cataluña. El PIB per cápita ha pasado de 19.517€ en el año 2000 a superar los 33.000€ en la actualidad, mientras la población ha aumentado desde poco más de medio millón de habitantes en 1991 hasta cerca de 900.000 personas.
Incremento de la inmigración y transformación social
Girona es actualmente la segunda provincia con más inmigración extracomunitaria del Estado, solo por detrás de Almería. Este fenómeno ha estado vinculado a la demanda de mano de obra en sectores clave como el agroalimentario, la construcción, el transporte, la hostelería, el turismo, el cuidado de personas mayores y el trabajo en el campo. La mayoría de estos empleos requieren baja cualificación y presentan dificultades para atraer a la población local.
"Para poder llevar a cabo este crecimiento se ha necesitado un contingente humano para hacer funcionar los sectores clave de nuestra economía, que son intensivos en mano de obra poco cualificada, y que los locales no quieren trabajar" - portavoz sector económico
Presión sobre los servicios públicos y desigualdades
La llegada de nuevos residentes y la globalización económica han hecho que la sociedad gironina sea más compleja en los ámbitos social, económico, religioso, lingüístico y cultural. Este proceso ha supuesto una presión creciente sobre los servicios de la administración, especialmente en barrios y municipios donde la inversión pública no ha seguido el ritmo del crecimiento poblacional.
"La llegada de estas personas (y de la economía en un mundo globalizado) también ha hecho la sociedad más compleja socialmente, económica, religiosa, lingüística y cultural, y ha supuesto una importante presión asistencial hacia los servicios de la administración, donde no se ha invertido de forma consistente" - analista social
Actualmente la provincia presenta desigualdades, guetos y barreras que afectan a la convivencia y al acceso a recursos básicos. La pluralidad y la diversidad no deberían traducirse en una sociedad más injusta ni en una pérdida de identidad catalana.
"Que la Girona de hoy sea plural, compleja y diversa no debería querer decir que sea más desigual ni injusta, ni que nuestra lengua e identidad deje de ser la catalana" - representante local
Llamamiento a la acción política y social
La situación actual exige una respuesta decidida tanto de la ciudadanía como de los responsables políticos. Se reclama el despliegue de políticas sociales, educativas y culturales con determinación para afrontar los retos de integración y cohesión en Girona.
"Es necesario que los ciudadanos y los políticos sean conscientes de la realidad que tenemos, que no sueñen en pasados imaginarios y, sobre todo, que hagan esfuerzos para desplegar políticas sociales, educativas y culturales con decisión" - portavoz institucional
La transformación de Girona en las últimas décadas es un hecho. El reto ahora es gestionar la diversidad y garantizar la igualdad de oportunidades para todos los residentes en la provincia.