Cataluña mantiene abierta la crisis por peste porcina africana medio siglo después de la extinción del foco de Borrassà, en el Alt Empordà, cuyo final se conmemoró el pasado 6 de abril. Aquel brote se declaró oficialmente el 20 de febrero de 1976 y su extinción quedó fijada el 25 de marzo del mismo año.
La comparación histórica llega en un momento de especial vigilancia. La Generalitat sitúa el inicio de la crisis actual el 28 de noviembre de 2025, cuando el laboratorio de referencia de Algete confirmó la infección por peste porcina africana en dos senglars muertos en Cerdanyola del Vallès. Se trata de la primera detección en España desde noviembre de 1994.
41 focos notificados y 238 senglars positivos
La última actualización oficial, con fecha de 26 de marzo de 2026, eleva a 41 los focos notificados en Cataluña. En total se han confirmado 238 senglars positivos repartidos en 10 municipios, mientras que 2.441 animales analizados han dado resultado negativo.
La vigilancia reforzada en 45 explotaciones comerciales no ha detectado, por ahora, ningún caso positivo en porcino doméstico. Ese seguimiento se mantiene como una de las principales líneas de control para evitar el salto de la enfermedad a las granjas.
Restricciones en la zona infectada
La respuesta de la Generalitat incluye restricciones a la actividad forestal dentro de la zona infectada. Las medidas limitan el acceso y obligan a la desinfección de calzado, vehículos y maquinaria, con el objetivo de reducir el riesgo de propagación.
El impacto también alcanza al comercio exterior. España ha perdido el estatus de país libre de peste porcina africana ante la Organización Mundial de Sanidad Animal y, como consecuencia, se han bloqueado en CEXGAN todos los certificados de exportación que exigían esa condición sanitaria.
Girona, una demarcación especialmente atenta
La evolución de la enfermedad se sigue con especial atención en la demarcación de Girona por el peso del sector porcino. En 2024, el censo porcí gerundense fue de 944.083 animales, una cifra que representa el 12% del total de Cataluña.
Ese mismo año, Girona fue además la provincia con más movimientos internos de cerdos en Cataluña, un dato que refuerza la importancia de las medidas de control y bioseguridad mientras se intenta contener una crisis sanitaria que ha devuelto a primer plano una enfermedad erradicada del país durante más de tres décadas.