El Ayuntamiento de Barcelona elaborará planes de gestión junto al FC Barcelona para ordenar la llegada masiva de aficionados a la ciudad en días de partido. La medida se ha impulsado en la Comisión de Presidencia y Seguridad tras los actos incívicos protagonizados por seguidores del Newcastle el pasado mes de marzo.
Acuerdo político para anticiparse a grandes concentraciones
La propuesta partió de BComú y ha salido adelante con el apoyo de Junts, ERC, el PP y el gobierno municipal del PSC. Vox se ha abstenido en la votación. El objetivo es disponer de un dispositivo específico para minimizar las afectaciones en el entorno urbano y en los barrios que soportan más presión de público.
El planteamiento aprobado pasa por diseñar medidas preventivas antes de los encuentros con previsión de alta afluencia. El consistorio y el club deberán coordinarse para prever movimientos de aficionados y limitar las situaciones que puedan derivar en molestias para el vecindario o problemas de convivencia en la vía pública.
Restricciones temporales y protección del entorno vecinal
Entre las medidas previstas figura la aplicación de restricciones temporales en la venta de bebidas en formato de vidrio o lata. También se contemplan itinerarios protegidos para los vecinos y la protección de portales en las zonas consideradas sensibles, con la intención de preservar accesos y reducir incidentes en fincas y espacios residenciales.
La iniciativa pone el foco en los puntos donde se concentran aficionados antes y después de los partidos, especialmente en áreas próximas al estadio y en los recorridos habituales de acceso y salida. La voluntad es ordenar flujos y evitar escenas de descontrol como las registradas en anteriores desplazamientos de hinchadas visitantes.
Peticiones de Les Corts para mantener la movilidad
En paralelo, vecinos de Les Corts han reclamado que los autobuses se desvíen por la avenida de Madrid los días de partido para garantizar el servicio. La demanda busca evitar interrupciones o alteraciones prolongadas en una zona donde la movilidad habitual queda condicionada por las aglomeraciones y los cortes vinculados a los encuentros.
Con este acuerdo, Barcelona da un paso para planificar con más antelación los días de máxima afluencia futbolística y reducir el impacto sobre la vida cotidiana de los barrios más próximos al entorno azulgrana.