Los vecinos de las calles Pare Pérez del Pulgar y Torrent de la Perera, en la Trinitat Vella, vuelven a movilizarse por el proyecto urbanístico Trinitat Nord, que prevé el derribo de varios bloques y ha dejado en el aire el futuro residencial de decenas de familias. Hace poco más de un año recibieron la carta de inicio de la primera fase del procedimiento expropiatorio y ahora denuncian falta de concreción municipal sobre el realojo y las compensaciones.
El plan contempla la demolición de nueve bloques levantados en los años 50 por el Patronat Municipal de l"Habitatge y la creación de una zona verde. La modificación urbanística necesaria para desarrollar esta actuación fue aprobada inicialmente en 2011, una fecha que se ha convertido en el principal punto de conflicto entre el Ayuntamiento y los afectados.
La primera fase afecta a los bloques 5 y 8
La actuación arranca con el derribo de los bloques 5 y 8. En esta fase hay unas 40 personas afectadas. De ellas, solo 13 tendrían derecho a una vivienda de realojo en propiedad, ya que el criterio municipal fija ese derecho únicamente para los titulares empadronados en esos pisos antes de 2011.
El resto de vecinos que se empadronaron después de esa fecha no accederán a un piso de realojo y recibirán una indemnización económica. Las cantidades previstas oscilan entre 100.000 y 140.000 euros, una cifra que muchos consideran insuficiente para poder comprar otra vivienda en Barcelona.
El desacuerdo se centra en la fecha de referencia
Los afectados sostienen que el criterio aplicado por el Ayuntamiento les deja en una posición de clara desventaja. Representados por el abogado Francisco Valverde, defienden que la fecha que debe tenerse en cuenta no es 2011, cuando se aprobó inicialmente la modificación del planeamiento, sino el inicio de la expropiación, fijado el 14 de febrero de 2025.
Con el criterio actual, solo un tercio de los vecinos podría ser realojado en las nuevas viviendas que se están construyendo en el entorno de la prisión. El resto quedaría fuera del acceso a un piso pese a residir y ser propietarios en los inmuebles afectados por el derribo.
Malestar vecinal por la falta de respuestas
Los residentes denuncian "poca concreció" por parte del Ayuntamiento y ya se han reunido para valorar qué alternativa toman "per ser escoltats". El malestar crece entre quienes ven imposible rehacer su situación con la compensación prevista o arrastran todavía cargas hipotecarias.
"Si hace falta, cortaremos el nudo de la Trinitat" - Josep Maria López, asociación de afectados
Una de las vecinas, Rachida Bakhat, advierte del impacto económico que tendría la expropiación en su caso.
"Teniendo en cuenta que todavía me quedan años de hipoteca por pagar, esta indemnización se me verá reducida considerablemente" - Rachida Bakhat, vecina
Pedro Vargas, propietario desde 2013, comparte la misma preocupación ante la imposibilidad de acceder a otra vivienda con las cantidades planteadas.
"Con estas cantidades no me llegará para comprarme otro piso" - Pedro Vargas, propietario afectado
Los vecinos piden ampliar el derecho al realojo
La principal exigencia del colectivo es que el Ayuntamiento actúe con un criterio más flexible y permita que quienes llegaron después de 2011 también tengan derecho a una vivienda de realojo. Consideran que la aplicación estricta de esa fecha no responde a la realidad actual del barrio ni a la situación de las familias que deberán abandonar sus casas.
El conflicto sigue abierto en uno de los ámbitos más sensibles de la renovación urbanística en la Trinitat Vella, donde los vecinos reclaman certezas antes de que avance una operación que, en esta primera fase, ya afecta de lleno a varias decenas de residentes.