Las incautaciones de armas blancas en Tarragona se han duplicado en cinco años y han pasado de 261 en 2019 a 508 en 2024. La cifra equivale a unas diez intervenciones cada semana en la ciudad, en un contexto de refuerzo de controles policiales y dispositivos preventivos impulsados por los Mossos d'Esquadra y la Guàrdia Urbana.
El incremento coincide con la activación del Pla Daga en febrero de 2023, una estrategia de los Mossos para intensificar la vigilancia en zonas de riesgo y su entorno. El dispositivo busca retirar armas blancas de la vía pública, prevenir situaciones violentas y detectar a personas con órdenes de busca y captura o de ingreso en prisión.
"El impacto del Pla Daga desde su puesta en marcha, en febrero de 2023, ha permitido retirar más armas blancas de la vía pública" - Josep Lluís Trapero, director general de los Mossos
Más controles y refuerzo en la calle
En Tarragona, esta línea de trabajo se ha reforzado además con la creación de la Unitat Policial de Reforç i Proximitat de la Guàrdia Urbana, concebida para actuar con mayor intensidad en puntos concretos de la ciudad. Desde el cuerpo municipal se admite que el aumento de intervenciones está directamente relacionado con una mayor presión policial.
"Están haciéndose más controles, y eso hace que se detecten más situaciones" - Fuentes de la Guàrdia Urbana
La misma línea siguen otras fuentes policiales, que apuntan a un patrullaje preventivo reforzado y a dispositivos específicos en coordinación constante con Mossos. Sobre la nueva unidad municipal, fuentes del cuerpo remarcan que desarrolla un trabajo relevante porque actúa de manera intensiva y selectiva en distintas zonas.
"Desde la Guàrdia Urbana ejercemos una vigilancia contundente y constante sobre las armas blancas; estamos y estaremos muy encima, no dejaremos pasar ni una y cualquier persona que lleve será denunciada, ya que portar un arma blanca por la calle no debe normalizarse" - Manel Vázquez, intendente de la Guàrdia Urbana de Tarragona
Sin descenso de las agresiones
Pese al aumento de decomisos, fuentes policiales internas sostienen que no se ha producido una reducción de las agresiones. Entre los agentes persiste la preocupación por la facilidad con la que estos objetos siguen circulando y por la percepción de impunidad entre algunos portadores.
"Existe sensación de impunidad entre quienes portan estos objetos" - Agente
De forma general, las fuentes policiales sitúan el perfil de quienes son detectados con estas armas en jóvenes de entre 16 y 30 años y en grupos organizados. También alertan de un cambio en el tipo de objetos localizados durante los controles.
"Antes se veían muchas navajas, pero ahora cada vez encontramos más automáticas o incluso machetes" - Agente de los Mossos
"Es un instrumento barato y accesible" - Agente
Qué armas están prohibidas y cuándo se sanciona
La normativa prohíbe portar determinadas armas aunque puedan adquirirse legalmente. Entre ellas figuran las porras extensibles, las tonfas, los puñales de doble filo, los nunchakus, los llaveros con navaja, los rompecráneos, los táser y los puños americanos. También están prohibidas las navajas o cuchillos con hojas de más de once centímetros.
El contexto es determinante a la hora de apreciar la infracción. Llevar una navaja, aunque sea pequeña, en una discoteca constituye una infracción, mientras que ese mismo objeto puede no ser sancionable en un entorno como la recolección de setas en el monte. Las consecuencias van desde multas administrativas de 600 a 30.000 euros hasta penas de prisión de uno a tres años en los supuestos previstos.
Formación en escuelas y ocio nocturno
La estrategia policial se está acompañando de acciones de prevención y formación. Se han iniciado charlas dirigidas a escuelas, vigilantes y personal del ocio nocturno, con la intención de frenar la normalización del porte de armas blancas y mejorar la detección de situaciones de riesgo en espacios donde se concentran jóvenes y grupos numerosos.
El balance en Tarragona refleja así una mayor capacidad de detección y retirada de armas blancas de la calle, apoyada en más controles y en la coordinación entre cuerpos policiales, aunque el reto sigue abierto mientras las agresiones no bajan y estos objetos continúan apareciendo con frecuencia en los dispositivos preventivos.