Los vecinos del bloque ocupado e inacabado de la calle Antoni Fabra i Ribas, en el barrio de La Pastoreta de Reus, denuncian un empeoramiento de la situación en los últimos meses y reclaman una actuación definitiva sobre el inmueble. El edificio lleva diez años abandonado y arrastra problemas de convivencia y salubridad que, aseguran, se han intensificado.
Entre las incidencias que atribuyen al bloque figuran suciedad acumulada, incendios por quema de cartones, presunto tráfico de drogas, agua estancada, malos olores y peleas. Uno de los vecinos de la zona, Rafael Pastor, resume así el malestar vecinal.
"Cada vez vamos a peor" - Rafael Pastor, vecino
Una orden de desalojo pendiente de ejecutar
El inmueble es propiedad de la empresa privada Carmen i Riba SL. El Ayuntamiento de Reus ha actuado de forma subsidiaria ante la incomparecencia de la propiedad y le ha requerido en varias ocasiones para que garantice la seguridad y la salubridad del edificio. Además, ha impuesto tres multas coercitivas por un total de 4.500 euros al no responder a esos requerimientos.
El consistorio publicó en el Boletín Oficial del Estado el pasado 20 de marzo una orden de desalojo y un aviso de tapiado. Sin embargo, esas medidas no llegaron a ejecutarse porque en el interior viven personas. El Ayuntamiento mantiene ahora el asunto bajo estudio y analiza alternativas jurídicas para resolver la situación.
Detenciones y refuerzo de la vigilancia
A finales de marzo, un operativo policial detuvo a cuatro okupas del bloque después de que presuntamente protagonizaran un atraco en la plaza de La Llibertat. Los vecinos también aseguran haber presenciado una agresión en la calle en la que dos individuos apalearon a una mujer.
En los últimos días se ha apreciado una mayor presencia policial en el entorno. El Ayuntamiento sostiene que mantiene un seguimiento constante con presencia policial y con la colaboración de otros cuerpos de seguridad. Las autoridades municipales se comprometieron además a realizar controles al anochecer, una franja en la que, según los residentes, se concentra más movimiento.
"Movimiento hay. Lo que pasa es que antes siempre había alguna pelea. Había grupos que parecía que buscaran a alguien, algún ajuste de cuentas. Ahora se ha frenado un poco" - Rafael Pastor, vecino
Los vecinos piden una solución estable
Hace dos semanas se celebró una reunión con la concejala de Seguridad Ciudadana y Convivencia, Dolors Vázquez, y con el subinspector de la Guardia Urbana, Juan Manuel Cenizo. En ese encuentro, ambos trasladaron a los vecinos que la solución podría llegar en un plazo de entre uno y dos meses, siempre según el relato de Rafael Pastor.
La principal reclamación vecinal pasa por cerrar el edificio de manera efectiva para evitar nuevas ocupaciones y el regreso de los problemas. Los residentes piden un tapiado definitivo que permita recuperar la normalidad en esta zona de La Pastoreta y que no obligue a repetir la misma situación pocas semanas después.