El Ayuntamiento de Tarragona prepara actuaciones disuasorias y de acompañamiento contra las personas que alimentan a las palomas en la vía pública, una práctica prohibida en la ciudad y sancionada con multas de 100 euros. El consistorio ha puesto en marcha la fase de diagnóstico dentro del nuevo plan de gestión de aves urbanas y control de plagas, renovado el pasado verano.
El contrato fue adjudicado a la empresa Gestió de Residus i Biodiversitat, SL, que ahora debe elaborar una radiografía de la problemática. El encargo pasa por determinar cuántos puntos de alimentación existen en Tarragona, dónde se concentran, qué perfil tienen las personas que los mantienen, cuáles son sus motivaciones y con qué frecuencia actúan.
Estudio previo para definir las medidas
Una vez completado ese análisis, el Ayuntamiento diseñará la estrategia de actuación. La concejala de Relacions Ciutadanes, Neteja, Mobilitat i Protecció Civil, Sonia Orts, ha avanzado las líneas que pueden incorporarse en esa fase.
"Podrá incluir iniciativas como campañas informativas, distribución de folletos, visitas personalizadas, jornadas formativas, acciones dirigidas al sector de la restauración o la instalación de señalización específica" - Sonia Orts, concejala
El pliego de licitación ya contempla el diseño, edición, suministro, transporte e instalación de una veintena de carteles para advertir de la prohibición de alimentar a las palomas. La ordenanza general de convivencia ciudadana y uso de los espacios públicos de Tarragona fija para esta conducta una sanción de 100 euros.
La documentación administrativa del contrato recoge además que las colonias formadas por alimentadores han ido en aumento en los últimos años. El mismo texto añade que se valorarán positivamente las propuestas innovadoras con componente de gestión social y civismo, al considerar que estas personas suelen presentar problemáticas sociales asociadas y que esa realidad debe abordarse desde esa perspectiva.
Rovira i Virgili, entre las zonas con mayor densidad
Uno de los puntos donde se ha detectado esta actividad es la calle Rovira i Virgili. Eduard Boada advirtió hace más de un año de la presencia de una persona que alimenta a las palomas en esa vía.
"Cada mañana encontramos restos de comida, lo que genera un evidente efecto llamada" - Eduard Boada
Ese entorno ocupa el cuarto lugar entre 14 zonas analizadas por densidad de palomas por hectárea, con 37,35, de acuerdo con el censo elaborado por el biólogo Jordi Baucells, de la empresa Biodiversitat.cat. Por delante figuran la Part Baixa con 71,04, el entorno de la Via Augusta con 70,37 y el centro histórico con 66,43.
El informe subraya que estos focos generan suciedad en el mobiliario urbano, especialmente en los bancos. El nuevo contrato marca como objetivo rebajar la densidad de palomas hasta 25 por hectárea.
Plan de choque ya activado
En paralelo al diagnóstico, el consistorio ha activado un plan de choque dentro del nuevo contrato. En ese marco ya se han retirado nidos y también se ha puesto en marcha una brigada específica para limpiar y eliminar excrementos en la vía pública.
La actuación municipal combina así medidas inmediatas sobre el espacio público con una intervención de fondo orientada a localizar los puntos de alimentación y actuar sobre ellos. La prioridad municipal pasa ahora por frenar una práctica ilegal que sigue alimentando la concentración de palomas en varios puntos de Tarragona.