El llano de Lleida ha registrado en las últimas jornadas las primeras heladas primaverales, con una madrugada especialmente delicada entre el jueves y el viernes, cuando los termómetros llegaron a caer hasta 3 grados negativos en algunos puntos. La situación mantiene en alerta al sector agrario, que encara ahora un fin de semana con riesgo persistente de nuevas bajadas térmicas.
Las temperaturas más bajas en la zona frutícola se localizaron en partidas de Lleida ciudad como Marimunt y en municipios como La Portella, Benavent de Segrià, Albesa y Algerri. En Térmens y Menàrguens, el descenso se situó en torno a 1 grado negativo.
Riego durante horas para proteger la fruta
Para reducir el impacto del frío, los sistemas de defensa contra las heladas, especialmente el riego por aspersión, funcionaron durante horas en numerosas fincas. El objetivo fue proteger la producción en un momento sensible de la campaña.
Desde Asaja Catalunya se prevé, de momento, algún problema en fincas concretas de almendros o de alguna variedad de fruta de hueso sin medios para combatir el frío. A falta de una valoración más precisa, la preocupación se concentra en aquellas explotaciones con menos capacidad de respuesta frente a episodios de helada.
La próxima madrugada crítica será la del domingo al lunes
La alerta por riesgo de heladas se mantendrá durante todo el fin de semana. El sector tiene puesta la atención en la noche del domingo al lunes, que ahora mismo se presenta como la más compleja por la previsión de nuevas mínimas en el llano leridano.
En este contexto, el subdelegado del Gobierno, José Crespín, y el director de Agroseguro en Catalunya, Xavier Joana, visitaron la explotación de Joan Ramon Morell, productor de Aitona, para analizar la situación del seguro agrario en Lleida y el escenario que afronta el campo ante episodios meteorológicos cada vez más frecuentes.
Más pólizas y más capital asegurado en la provincia
Durante el último año, agricultores y ganaderos de la provincia de Lleida contrataron 19.155 seguros agrarios, un 15% más. El capital asegurado creció cerca de un 10% hasta alcanzar los 1.048 millones, mientras que la superficie asegurada aumentó un 6% y llegó a 283.085 hectáreas.
Las indemnizaciones abonadas ascendieron a 60,6 millones a lo largo del pasado ejercicio, una cifra que refleja el peso que han ganado estas coberturas en un territorio especialmente expuesto a la inestabilidad meteorológica.
"No es una opción complementaria, es una herramienta estructural para garantizar la viabilidad de las explotaciones" - José Crespín, subdelegado del Gobierno
Crespín animó al sector a confiar en los seguros agrarios en un contexto marcado por el cambio climático y por episodios como el de estos días, con el campo pendiente de la evolución de las temperaturas en una de las fases más sensibles para buena parte de la fruta de Lleida.