Un estudio realizado en Cataluña revela que el 25,9% de los jóvenes de entre 16 y 22 años se han autolesionado al menos una vez. La investigación, impulsada por el Observatori Social de la Fundació La Caixa y liderada por Regina Vila, psicóloga postdoctoral del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, pone el foco en el incremento del malestar emocional entre la juventud catalana.
Preocupación por el aumento de conductas autolesivas y suicidas
El informe señala que el 30,6% de los jóvenes catalanes de este rango de edad ha tenido pensamientos suicidas. Además, el 10,6% ha intentado quitarse la vida en algún momento. Estas cifras sitúan a Cataluña en valores similares a los de otros países europeos, según la responsable del estudio.
"Las cifras señalan que el malestar crece y, por tanto, todo lo que está relacionado con conductas suicidas" - Regina Vila, psicóloga postdoctoral
El análisis recoge también que un 80% de los encuestados menciona el bullying como motivo principal de su malestar. Sin embargo, los factores personales aparecen de forma recurrente en los testimonios recogidos.
Factores sociales y presión sobre la juventud
Regina Vila destaca que el contexto actual dificulta la estabilidad de los jóvenes, incluso para quienes cuentan con formación y responsabilidad. Trabajar mucho ya no garantiza una vivienda, un empleo estable ni el nivel de vida esperado. Esta situación, unida a la presión social y a la incertidumbre, contribuye a que muchos adolescentes y jóvenes experimenten una época especialmente dura desde el punto de vista psicológico.
"Desde el punto de vista psicológico, esta época puede ser muy dura para muchos jóvenes" - Regina Vila, psicóloga postdoctoral
El estudio también analiza el papel de las redes sociales. Aunque no se consideran la causa directa del malestar, sí actúan como elemento multiplicador. El uso adaptativo de estas plataformas requiere habilidades que aún se están desarrollando en la adolescencia, lo que puede aumentar la vulnerabilidad de algunos jóvenes.
Prevención y papel de la comunidad educativa
Uno de los datos más relevantes es que muchos jóvenes que han intentado suicidarse no habían hablado previamente de sus problemas con nadie. Por ello, la especialista recomienda crear espacios seguros y de calma, evitando la presión o el interrogatorio.
"No se trata de interrogar ni de presionar, sino de crear un espacio seguro, de calma" - Regina Vila, psicóloga postdoctoral
Las escuelas son consideradas un entorno fundamental para la detección y el acompañamiento, aunque la responsabilidad no debe recaer únicamente en el profesorado. Se reclaman recursos externos especializados que trabajen dentro de los centros educativos para reforzar la prevención y el apoyo emocional.
Finalmente, el estudio subraya la importancia de que los jóvenes tengan objetivos, se sientan útiles y formen parte de un grupo, ya que estos factores actúan como elementos protectores frente al malestar emocional.