El pleno del Ayuntamiento de Olot aprobó el jueves pasado por unanimidad el reglamento que regula el uso de la inteligencia artificial en la administración municipal. La nueva norma fija que ningún sistema de inteligencia artificial podrá utilizarse sin una evaluación previa del riesgo, autorización, seguimiento y supervisión humana.
El texto incorpora criterios de protección de datos, transparencia, trazabilidad, no discriminación, accesibilidad y control humano sobre las decisiones. También veta usos especialmente sensibles, entre ellos la identificación biométrica en tiempo real y la inferencia de emociones en entornos laborales.
Un marco de control para la gestión municipal
La concejala de Innovación y Tecnología y de Atención Ciudadana, Neus Domènech, defendió que el documento pone orden y garantías en el uso de esta tecnología dentro de la gestión pública.
"Pone orden, criterio y garantías" - Neus Domènech, concejala de Innovación y Tecnología y de Atención Ciudadana
El gobierno municipal enmarca este reglamento dentro de un despliegue más amplio de gobernanza del dato y transformación digital. Domènech vinculó la nueva norma a la futura oficina del dato y a un plan municipal estructurado en cinco ejes de trabajo.
En ese proceso, la edil aseguró que ya se han realizado 95 encuestas y 15 grupos focales. A eso se suman otros 10 grupos focales en marcha. Según detalló, participan más de un centenar de profesionales del Ayuntamiento.
Respaldo unánime con avisos sobre el despliegue
Desde Activem Olot, Jordi Rubio defendió que la ciudad no puede quedarse atrás ante el impacto de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, advirtió de que esta tecnología no debe utilizarse para destruir empleo. Su grupo sostuvo que estas herramientas deben servir para simplificar trámites, reducir cargas y agilizar procesos internos, siempre con decisión final humana.
El PSC también votó a favor. Marina Alegre respaldó que el reglamento recoja principios como la transparencia, la supervisión humana, la protección de datos y la no discriminación. Además, reclamó que la ciudadanía pueda saber cuándo una decisión administrativa ha sido asistida por sistemas automatizados y que disponga de garantías para revisarla.
La CUP apoyó el texto, aunque con reservas sobre su aplicación práctica. Jordi Gasulla recordó que su grupo impulsó en marzo de 2023 una moción con diez propuestas para preparar al Ayuntamiento ante el impacto de la inteligencia artificial.
"Tres años que ha sido un sálvese quien pueda" - Jordi Gasulla, CUP
Gasulla avisó de que el reglamento puede quedarse corto si no va acompañado de recursos, personal, formación y un calendario claro de despliegue. Sí valoró de forma positiva que la norma prevea un registro municipal de algoritmos.
Treinta días de exposición pública
Tras esta aprobación inicial, el reglamento queda sometido a 30 días hábiles de exposición pública antes de volver al pleno para su aprobación definitiva. El gobierno municipal se comprometió además a compartir con los grupos municipales el análisis realizado, la ruta formativa prevista y la evolución del despliegue.
La previsión del ejecutivo local es que la oficina del dato entre en vigor el trimestre que viene, con la idea de dar continuidad a este marco de control sobre la inteligencia artificial dentro de la estructura municipal.