El Nen de Prades mandó hasta 200 carlistas y murió herido camino del hospital de Tortosa

Pere Balcells i Masgoret, el Nen de Prades, fue un jefe carlista del sur de Cataluña que llegó a mandar cerca de 200 hombres y murió tras el cerco de Xerta.

27 de abril de 2026 a las 15:21h
El Nen de Prades mandó hasta 200 carlistas y murió herido camino del hospital de Tortosa
El Nen de Prades mandó hasta 200 carlistas y murió herido camino del hospital de Tortosa

Pere Balcells i Masgoret, conocido como el Nen de Prades, fue uno de los nombres más destacados del carlismo en el sur de Cataluña durante la tercera guerra carlista, un conflicto que empezó en 1872 y terminó de forma definitiva en 1876 con la derrota de los carlistas y la consolidación del régimen borbónico de Alfonso XII.

Natural de Prades, donde nació el 31 de marzo de 1855, Balcells también fue conocido como el Pastor de Prades o el Tigre del Priorat. Su figura quedó ligada a la geografía del territorio. Era hijo de un pastor y conocía bien la orografía del Alt Camp, el Baix Camp, la Conca de Barberà y el Priorat, un factor que resultó clave en su actividad armada.

De voluntario carlista a jefe de una partida numerosa

Con 17 años dejó Prades y se presentó como voluntario en la partida carlista del teniente coronel Moore. Ya en la primavera de 1874, con 19 años, organizó su primer escuadrón con una veintena de hombres. Más adelante llegó a mandar cerca de 200.

Los mandos carlistas le asignaron el grado de teniente, aunque se recoge que nunca quiso ostentar insignias ni graduación militar. El movimiento en el que combatía se identificaba con el lema Dios, patria y rey.

Entre los episodios que marcaron su trayectoria aparecen la emboscada dels Motllats, señalada como la acción en la que habría derrotado y hecho capitular a un contingente muy superior, el Parany de Rocabruna, el aniquilamiento de la partida de Petrol y la sorpresa de la Mussara.

La Torre del Petrol y la presión liberal en el territorio

La construcción de la Torre del Petrol se relaciona con las reiteradas derrotas liberales y con la necesidad de dificultar las incursiones del Nen de Prades. Se trata de una torre de vigilancia situada en el estrecho de la Riba, que todavía hoy sigue en pie y puede verse con facilidad desde la C 14 entre la Riba y Picamoixons.

Ese despliegue da una idea de la presión militar sobre una zona donde Balcells se movía con soltura. Su conocimiento del terreno le permitió mantener actividad armada incluso cuando el curso de la guerra ya empezaba a inclinarse a favor del bando liberal y del nuevo marco político abierto tras el pronunciamiento de Sagunto de 1874, encabezado por el general Martínez Campos.

Rescates, repliegue y el avance del final de la guerra

A finales de 1874, el nuevo reinado de Alfonso XII provocó que muchos combatientes carlistas huyeran hacia Francia o se rindieran aprovechando la amnistía concedida por el Gobierno. Pese a ello, el Nen de Prades continuó combatiendo durante el primer tercio de 1875, con acciones en las que tomó rehenes y exigió rescates.

En abril de 1875, siguiendo órdenes del alto mando carlista, se dirigió hacia el Maestrazgo para reorganizar su grupo, descansar y recibir nuevas instrucciones. El historiador Robert Vallverdú lo sitúa en un contexto de lucha también orientado a combatir a los caciques.

"A ver quién recoge más" - frase atribuida al Nen de Prades

Esa expresión se le atribuye después de lanzar una gorra llena de monedas, en uno de los pasajes conservados sobre su comportamiento al frente de la partida.

El cerco de Xerta y su muerte camino de Tortosa

El desenlace llegó en Xerta. El ejército liberal, más numeroso y mejor equipado, cercó la localidad. Cuando el Nen de Prades y sus hombres llegaron al municipio intentaron defenderse, pero acabaron siendo reducidos.

En un intento de fuga, Pere Balcells y dos de sus compañeros resultaron heridos de gravedad. El Nen de Prades murió poco antes de llegar al hospital de Tortosa. Entre las filas carlistas, sin embargo, se extendió la versión de que no había fallecido por las heridas, sino que había sido fusilado.

Su muerte se produjo en la fase final de una guerra que quedó cerrada en 1876 con la derrota definitiva del carlismo. Aun así, el movimiento mantuvo eco décadas después y vivió otro de sus momentos de máxima tensión en 1976, en los conocidos hechos de Montejurra, donde hubo dos víctimas mortales.

La figura del Nen de Prades quedó fijada entre la historia militar y la memoria popular de las comarcas de Tarragona, vinculada a una guerra de guerrillas en la que el terreno, la movilidad y el conocimiento del país tuvieron un peso decisivo hasta sus últimos días.

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