El plan para retirar el catalán de las aulas aragonesas choca con el 90% de alumnado de la Franja que ya lo cursa

Vox propone eliminar el Institut Aragonès del Català y acabar con las clases en Aragón, donde el 90% del alumnado de la Franja ya las cursa pese a la escasa protección legal del idioma y los retos demográficos de la zona.

01 de junio de 2026 a las 16:28h
El plan para retirar el catalán de las aulas aragonesas choca con el 90% de alumnado de la Franja que ya lo cursa
El plan para retirar el catalán de las aulas aragonesas choca con el 90% de alumnado de la Franja que ya lo cursa

Vox ha situado el catalán de la Franja en el centro de la negociación para formar gobierno en Aragón tras ganar seis escaños más en las últimas elecciones y alcanzar los 14. Entre sus propuestas figura suprimir el Institut Aragonès del Català y eliminar la enseñanza obligatoria de esta lengua en las escuelas, una medida que afectaría a una zona donde más del 90% del alumnado cursa dos horas semanales.

La paradoja es que el catalán apenas cuenta con protección efectiva en Aragón pese a que la normativa vigente permitió crear la Acadèmia Aragonesa de la Llengua y el propio Institut Aragonès del Català. El idioma no es oficial y su reconocimiento legal ya sufrió un retroceso entre 2013 y 2016, cuando perdió su denominación y quedó rebautizado bajo las siglas LAPAO.

Más del 90% del alumnado cursa dos horas de catalán en una enseñanza voluntaria

La reforma de la Ley 3/2013, impulsada por el PSOE y la Chunta Aragonesista, otorgó al catalán una protección genérica como riqueza cultural y abrió la puerta a su enseñanza escolar. José Ramón Noguero, miembro del Moviment Franjolí, recuerda que la opción actual pasa por impartir dos horas semanales y que algunos centros disponen de categoría bilingüe para dar alguna asignatura troncal en lengua propia.

"Existe la opción de impartir dos horas semanales de catalán y algunos centros tienen una categoría bilingüe que les permite impartir alguna otra asignatura troncal en lengua propia" - José Ramón Noguero, miembro del Moviment Franjolí

En la zona, la enseñanza del catalán mantiene un consenso local amplio y su carácter voluntario es mayoritario. El Moviment Franjolí sostiene que una retirada de esas horas provocaría la oposición de alcaldes del PP de la Franja, precisamente en un territorio donde esa oferta escolar tiene una implantación masiva.

El debate político no parte de una situación de normalidad administrativa. Francesc Serés, escritor, sostiene que la protección existe solo sobre el papel y que su alcance es tan limitado que en la mayoría de casos resulta imposible recibir atención administrativa en catalán.

La Franja arrastra una desconexión territorial que dificulta la respuesta organizada

Al riesgo político se suman problemas demográficos y de consumo cultural. Serés vincula el retroceso del idioma al envejecimiento de la población, a los cambios demográficos y al peso de los contenidos audiovisuales en castellano, aunque recuerda que la llegada de TV3, el mapa del tiempo y las clases de catalán marcaron la conciencia lingüística de la Franja.

También pesa la propia configuración del territorio. La Franja se extiende de forma alargada y estrecha entre la Ribagorça, la Llitera, el Baix Cinca y el Matarranya, con malas conexiones internas y ciudades de referencia distintas, un factor que complica la organización de actos comunes y del activismo lingüístico.

"La Franja es un territorio alargado y estrecho que tiene, en algunos tramos, dos pueblos de anchura y diferentes ciudades de referencia" - Francesc Serés, escritor

Noguero describe una desconexión histórica entre el norte y el sur y plantea una nueva fase para el movimiento. De momento, la organización ha concentrado su actividad en redes y ha puesto en marcha El Pregó de la Franja para seguir la actualidad y las iniciativas culturales de las cuatro comarcas, mientras prepara actos en los pueblos.

Las disputas sobre el nombre y el alcance del catalán siguen abiertas en zonas como la Llitera septentrional, que algunas entidades aragonesas consideran territorio de transición entre aragonés y catalán. Noguero interpreta esa discusión como un intento de negar que se habla lo mismo en Tamarit que en Alfarràs para reforzar una identidad diferenciada.

Serés prevé una etapa política difícil y sostiene que ninguna fuerza apuesta por el catalán en Aragón. En ese contexto, añadió que el desgaste para quienes lo defienden es muy alto por el nivel de desdén e incomprensión que, a su juicio, soportan de forma continuada.

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