El cierre de la residencia en Reus deja solo 2 supervivientes tras el traslado forzoso

El cierre de la residencia de Reus por falta de recursos dejó solo dos supervivientes entre los ocho que resistieron hasta el final. Familias y trabajadores exigen una gestión 100% pública para la reapertura en 2027.

19 de mayo de 2026 a las 15:04h
El cierre de la residencia en Reus deja solo 2 supervivientes tras el traslado forzoso
El cierre de la residencia en Reus deja solo 2 supervivientes tras el traslado forzoso

La residencia del ICASS de Reus cerró en julio de 2024 por falta de recursos después de meses de protestas de familias y trabajadoras, y con ocho residentes que aguantaron hasta el final dentro del centro. El traslado posterior a otros equipamientos, sobre todo a la Mercè de Tarragona y al centro de Horts de Miró de Reus, mantiene abierto el conflicto por el modelo asistencial y por el futuro del edificio del passeig Mata.

La mayor fractura aparece ahora en el balance humano del cierre. De las ocho personas que permanecieron en la residencia hasta el último día, solo dos siguen con vida tras el traslado, mientras la reapertura pactada con la Generalitat de Catalunya no se prevé, como mínimo, hasta 2027.

Ocho residentes resistieron hasta el final y solo dos siguen con vida

Tarso Ros, portavoz de la Associació en defensa de la Residència, sostiene que el centro llegó al cierre sin medios básicos para seguir funcionando. La falta de personal sanitario y de suministros precipitó una salida que las familias todavía describen como traumática.

"Nos dijeron que solo tenían 3.000 euros para aguantar cuatro días. No teníamos comida, ni asistentes, ni enfermeras, ni médico... nos dejaron en la calle de mala manera" - Tarso Ros, portavoz de la Associació en defensa de la Residència

Después del cierre, la mayoría de usuarios fueron derivados a la residencia de la Mercè de Tarragona y al centro de Horts de Miró de Reus. Familiares y trabajadoras vinculan ese cambio con una pérdida de bienestar emocional y de calidad asistencial respecto al funcionamiento que tenía el centro del ICASS.

Magda, familiar de uno de los residentes, explica que el traslado rompió el vínculo cotidiano con un entorno conocido. Su testimonio sitúa el impacto en la adaptación personal de personas mayores que llevaban años viviendo en Reus.

"Aquí estaba en la gloria, era su casa. En Tarragona no conocía a nadie. Se fue deprimiendo" - Magda, familiar de un residente

Teo, familiar de un residente con Parkinson, relata un deterioro acelerado tras el cambio de centro. En su caso, compara la atención que recibía en Reus con la que tuvo después del traslado.

"El cambio le hizo avanzar muy rápido. Aquí tenía fisioterapeutas, psicóloga, médico cada día... allí no está todo eso", afirma Teo.

El acuerdo fija prioridad de retorno y gestión pública directa a partir de 2027

El pacto alcanzado con la Generalitat de Catalunya incluyó tres compromisos concretos para la futura reapertura del equipamiento del passeig Mata. Los residentes tendrían prioridad de retorno tras la reforma, el personal conservaría sus condiciones laborales y la gestión del centro volvería a ser pública y directa.

Ese horizonte, sin embargo, queda lejos para las familias, porque la reapertura no está prevista antes de 2027. La distancia entre el cierre de julio de 2024 y esa fecha alimenta la presión de quienes reclaman que el nuevo centro no derive hacia fórmulas privadas o concertadas.

Familiares y trabajadoras defienden el modelo original de gestión pública directa frente al que ven en otros centros. Su argumento es que la búsqueda de beneficios repercute en el servicio, con menos personal y una rotación constante que dificulta la continuidad de los cuidados.

Las empleadas fueron redistribuidas en su mayoría a Tarragona mediante un acuerdo laboral que evitó despidos. Aun así, el traslado no compensó la pérdida del proyecto asistencial que desarrollaban en Reus.

Carme Mesas, trabajadora de la residencia, mantiene que el vínculo con los usuarios iba más allá de una relación laboral. También asegura que la plantilla sigue dispuesta a volver si el centro reabre en las condiciones pactadas.

"Nuestro trabajo es un compromiso ético. No es solo un trabajo" - Carme Mesas, trabajadora

La movilización de las familias continúa con una exigencia central para el futuro equipamiento del passeig Mata. Quieren que la nueva residencia sea 100% pública y que recupere el funcionamiento que tenía el centro antes del cierre.

Tarso Ros, portavoz de la Associació en defensa de la Residència, resume la espera con una advertencia ligada al calendario de la obra y al desgaste acumulado por los afectados. "Vemos que pasan los días y esto sigue siendo el rosario de la aurora. Al final, acabaremos todos sin ver la residencia hecha".

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