Selene Pérez Zafra, una estudiante de 16 años de Les Borges Blanques, denuncia dificultades para acceder con su caminador al bus urbano de Lleida en el trayecto que hace a diario entre la estación de autobuses y el instituto Joan Oró, donde cursa Bachillerato.
La joven, que tiene parálisis cerebral de nacimiento, explica que usa un andador para desplazarse hasta su centro de Secundaria y sostiene que el principal problema aparece al subir al transporte urbano dentro de la ciudad. En el servicio interurbano, asegura, la situación es distinta. "El conductor del bus interurbano me ayuda", afirma.
Su queja se centra en la atención que recibe en algunas líneas urbanas. "Pero para coger el bus urbano, depende del humor del conductor", relata. También asegura que en unos casos sí se le facilita la entrada y en otros no. "Yo solicito que me bajen la rampa de acceso y hay quien lo hace y que incluso baja la presión de los neumáticos para que pueda entrar, pero hay otros que me lo ponen muy difícil".
La estudiante denuncia negativas para desplegar la rampa
Selene sostiene que algunos conductores se han negado a activar ese sistema de acceso. "Se niegan a desplegarla porque argumentan que es para sillas de ruedas. Me increpan que si no puedo viajar sola, por qué no voy acompañada?". La estudiante defiende que poder moverse sin ayuda por Lleida forma parte de su autonomía personal y de su día a día académico.
"Puedo con las dificultades que me surjan, pero para subirme a un bus tengo que confiar en la amabilidad del conductor o en que algún viajero me ayude", explica. También precisa que dispone de silla de ruedas, aunque se maneja mejor con caminador. "Pero me desenvuelvo mejor con caminador, ya que puedo llevar los libros y cuadernos del instituto y la comida. Ya me preparo las rutas y cronometro para no crear inconvenientes a nadie".
La alumna considera injustas las barreras con las que se encuentra y remarca que la normativa ampara el acceso al transporte de personas que utilizan andadores o muletas. A su juicio, las empresas deben facilitar el despliegue de las rampas y garantizar su correcto funcionamiento. "Porque yo no tengo la culpa de tener este problema", lamenta.
Un reglamento en vigor desde enero recoge expresamente el uso de andadores
En octubre, el pleno de la Paeria aprobó un nuevo reglamento del transporte urbano de Lleida que actualizaba el de 2022. Ese texto está vigente desde enero y modifica varios artículos sobre la admisión de andadores, un elemento que no figuraba de forma expresa en la normativa anterior.
El reglamento actual recoge que los andadores pueden entrar en el autobús por la rampa, una previsión que coincide con la reclamación que plantea la estudiante en sus desplazamientos diarios.
La familia asegura que no ha recibido respuesta
La familia de Selene se ha dirigido a Moventis, la empresa que gestiona los autobuses de Lleida, y también a la Paeria, aunque asegura que por ahora no ha obtenido respuesta. La joven mantiene que su situación no responde a un problema puntual, sino a una falta de aplicación uniforme de las medidas de accesibilidad.
Desde la concesionaria, su gerente, Carles Soldevilla, asegura no haber recibido ninguna queja sobre este asunto y sostiene que el acceso de personas con movilidad reducida, incluidas las que usan caminador, está garantizado. "Si piden que se despliegue la rampa, se la tienen que bajar", afirma. También indica que se pueden presentar reclamaciones y que no existen consignas para vetar el acceso de personas que necesitan andadores para subir al autobús.
Mientras tanto, Selene sigue haciendo cada jornada el mismo recorrido entre la estación y el instituto con la incertidumbre de si podrá subir al bus en igualdad de condiciones, pese a que la norma municipal ya contempla de forma expresa el acceso con andador.