Un apagón dejó sin ascensor ni cocina a la Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua y obligó a subir en sillas de ruedas por las escaleras

El apagón obligó a reorganizar la atención en la Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua, sin poder cocinar ni comunicarse bien, y evidenció la falta de recursos de emergencia.

29 de abril de 2026 a las 16:27h
Un apagón dejó sin ascensor ni cocina a la Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua y obligó a subir en sillas de ruedas por las escaleras
Un apagón dejó sin ascensor ni cocina a la Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua y obligó a subir en sillas de ruedas por las escaleras

El apagón dejó una situación especialmente complicada en la Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua, donde la falta de suministro obligó a reorganizar a contrarreloj la atención diaria a los usuarios y evidenció la ausencia de recursos de emergencia para responder a una incidencia de este tipo.

Rosa Horta, vinculada al centro, relata que una de las principales preocupaciones durante aquellas horas fue la imposibilidad de garantizar tareas básicas si la incidencia se alargaba. "El mayor temor que tenía era que el apagón durase hasta el día siguiente porque no podíamos preparar comidas", explica.

Problemas de comunicación y movilidad en el centro

La caída del suministro no solo afectó al funcionamiento ordinario de la residencia. También complicó la coordinación interna en un momento de máxima necesidad. Horta resume así aquella sensación de bloqueo. "Fue muy incómodo no poder comunicarnos y organizarnos".

Uno de los puntos más delicados fue la movilidad de las personas con más dependencia. Sin ascensores, el personal tuvo que recurrir a medios manuales para cubrir desplazamientos dentro del edificio. "Al no funcionar los ascensores, tuvimos que subir por las escaleras a personas en sillas de ruedas", recuerda.

Apoyo del entorno durante las horas más difíciles

En medio de las dificultades, la residencia encontró apoyo fuera de sus propios recursos. Horta destaca la respuesta de trabajadores, vecinos y comerciantes del entorno, que colaboraron para sostener la actividad básica del centro mientras duró la incidencia.

"Con gente fuera de turno viniendo a ayudar, y vecinos y comerciantes de la zona nos fiaron comida y agua y pusieron a nuestra disposición vehículos para comprar" - Rosa Horta, Residència Adesma Sant Antoni de Pàdua

Esa red de apoyo permitió aliviar parte de la presión en un momento en que la residencia tenía comprometidos servicios esenciales y necesitaba soluciones inmediatas para atender a los residentes.

Sin cambios tras el incidente

Pese a lo ocurrido, Horta admite que el centro sigue sin contar con herramientas específicas para responder a un nuevo apagón de estas características. "Ahora no tenemos ningún dispositivo de emergencia para estos casos, no hemos aprendido", lamenta.

Su testimonio pone el foco en la fragilidad con la que algunos equipamientos asistenciales afrontan incidencias prolongadas, especialmente cuando afectan a suministros básicos y a personas con movilidad reducida o necesidades de atención continuada.

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