Vivir solo ya es la forma de hogar más frecuente en Lleida. La provincia suma 51.323 hogares unipersonales, según el INE, una cifra que duplica los 27.519 de 2001 y triplica los 15.825 de 1991.
El dato convive con una paradoja. Aunque los hogares de una sola persona ya son mayoría relativa, su número real sería todavía mayor si unos 5.600 ancianos no hubieran pasado a residencias geriátricas y si 9.720 adultos no compartieran piso por falta de recursos para vivir por su cuenta.
Los hogares de una sola persona superarían los 60.000 sin el freno de la falta de recursos
Con esos dos factores corregidos, Lleida superaría los 60.000 hogares unipersonales sobre un total de 180.792 viviendas. Joan Ganau, profesor de geografía de la UdL, sitúa ese cambio dentro de una transformación social y demográfica más amplia.
"Esa tendencia se enmarca en otras de tipo social y demográfico" - Joan Ganau, profesor de geografía, UdL
El tamaño medio de los hogares también se ha reducido de forma continuada. Lleida ha pasado de 3,14 miembros por vivienda en 1991 a 2,95 en 2001 y a 2,5 en la actualidad, una bajada que acompaña el aumento de personas que viven solas o que retrasan la salida del domicilio familiar.
Ganau precisa que los hogares unipersonales los forman sobre todo personas jóvenes, o no tanto, que viven solas, y también viudas, que representan ocho de cada nueve personas con ese estado civil. Al mismo tiempo, dos tercios de los menores de 34 años siguen viviendo con sus padres.
Esa doble realidad aparece también en los hogares pequeños y el alquiler, donde conviven el aumento de viviendas con una sola persona y las dificultades de acceso a una residencia independiente.
Las parejas sin hijos y las familias con un solo adulto ya superaron a los hogares tradicionales
La transformación no afecta solo a quienes viven solos. Los datos del Idescat de 2021 recogen más de 25.000 hogares monomarentales y monoparentales en Lleida, y tres cuartas partes tienen a una mujer como referente.
Hace cinco años, además, los hogares formados por parejas sin hijos y los de un solo adulto con niños ya habían superado en número a los casi 54.000 hogares tradicionales. La baja natalidad refuerza ese desplazamiento, con una tasa de 1,05 hijos por mujer en Lleida.
En paralelo, la evolución de las relaciones de pareja también influye en el mapa doméstico. Cada año se celebran 1.464 bodas, frente a 41 separaciones y 647 divorcios, una cifra equivalente a la mitad de los matrimonios.
Ganau también identifica compartir piso por necesidad en hogares sin núcleo, donde conviven varias personas porque no pueden afrontar solas el coste de un alquiler.
El profesor de geografía de la UdL añade que los hogares unipersonales crecen en Lleida a un ritmo de más de 1.200 al año.