La urea pasó de 450 a 750 €/tonelada; JARC advierte que podría superar los 1.000 por la guerra en Oriente Próximo

"Estos precios son imposibles. No podemos alimentar el país si nos ahogan costes derivados de mercados lejanos"

04 de abril de 2026 a las 14:35h
La urea pasó de 450 a 750 €/tonelada; JARC advierte que podría superar los 1.000 por la guerra en Oriente Próximo
La urea pasó de 450 a 750 €/tonelada; JARC advierte que podría superar los 1.000 por la guerra en Oriente Próximo

La producción de cereales y forrajes en Catalunya puede sufrir un fuerte retroceso este mismo año si no se eleva de forma urgente la dosis máxima de aplicación de nitrógeno orgánico procedente de deyecciones ganaderas. Es la advertencia lanzada por Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya, que reclama al departamento de Agricultura una intervención inmediata para evitar un impacto directo en el campo.

La organización agraria sostiene que el encarecimiento de la urea ha colocado a muchas explotaciones en una situación límite. El precio ha pasado de 450 euros por tonelada a 750 euros a raíz de la guerra en Oriente Próximo y JARC prevé que pueda superar pronto los 1.000 euros por tonelada. En este contexto, la urea puede representar entre el 30% y el 40% del coste de producción.

El sector alerta de un coste ya inasumible

JARC considera que la urea se ha convertido en un input prohibitivo y, en muchos casos, directamente no disponible en el mercado. La organización pide que Agricultura defienda un aumento de la dosis máxima permitida de nitrógeno orgánico procedente de deyecciones ganaderas para compensar la falta de fertilizantes minerales y contener el golpe económico sobre las explotaciones.

"Estos precios son imposibles. No podemos alimentar el país si nos ahogan costes derivados de mercados lejanos e inestables. La solución la tenemos aquí las deyecciones ganaderas" - Vicenç Pascual, jefe de la sectorial de cereales de JARC

Pascual avisa de que sin fertilización cae la producción y las segundas cosechas pueden quedar canceladas. JARC añade que la reducción drástica de las dosis de fertilización ya supone una pérdida directa de rendimiento y puede llevar a una renuncia generalizada a las segundas cosechas de maíz.

El estrecho de Ormuz agrava la presión sobre el campo

La Organización Colegial Veterinaria también ha advertido del impacto de la crisis internacional sobre la agricultura. El bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán está causando un déficit de fertilizantes nitrogenados considerados vitales para la producción agraria. Por este paso transita un tercio del mercado mundial de fertilizantes nitrogenados, lo que da una dimensión global al problema que ahora golpea a los productores.

Ante este escenario, la entidad plantea acelerar alternativas ligadas al aprovechamiento de recursos locales. Entre ellas, desarrollar procesos de recuperación de nutrientes a partir de residuos orgánicos como purines, lodos y subproductos animales, además de impulsar la producción de hidrógeno verde con energías renovables.

La apuesta por soluciones de proximidad

La presión sobre los fertilizantes ha reabierto el debate sobre la dependencia exterior del sistema alimentario. Tanto desde el ámbito agrario como desde el veterinario se insiste en reforzar modelos más resilientes y descentralizados, con menos exposición a las crisis geopolíticas y más capacidad para aprovechar recursos generados dentro del propio territorio. En plena campaña, el sector advierte de que cualquier demora puede traducirse en menos producción y más tensión sobre la viabilidad de muchas explotaciones.

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