La investigación que frena pérdidas del 35% en Lleida deja a sus doctores sin plaza fija tras décadas de trabajo

El grupo de malherbología de la UdL gana el Premi Ciutat de Lleida tras 40 años conteniendo plagas y pérdidas del 35% en cultivos, pese a que sus investigadores enfrentaron décadas de financiación temporal.

18 de mayo de 2026 a las 15:42h
La investigación que frena pérdidas del 35% en Lleida deja a sus doctores sin plaza fija tras décadas de trabajo
La investigación que frena pérdidas del 35% en Lleida deja a sus doctores sin plaza fija tras décadas de trabajo

El grupo de investigación en malherbología y ecología vegetal que lidera Jordi Recasens ha recibido el Premi Ciutat de Lleida tras cuarenta años de trayectoria vinculada al campus de la Universitat de Lleida y al sector agrario de Ponent.

El reconocimiento llega en un momento en que la investigación que ha ayudado a contener pérdidas de hasta el 35% en cultivos de maíz o cereal convive con una paradoja dentro de la propia universidad. Varios doctores del grupo no han estabilizado su plaza hasta los 49, 47 y 45 años, después de depender durante años de proyectos y convenios.

Recasens arrancó en 1980 y el grupo consolidó su vínculo con empresas y cooperativas

Jordi Recasens inició su doctorado en la Universitat de Lleida en 1980 y comenzó su labor investigadora en 1983, cuando colaboraba con un técnico del servicio de sanidad vegetal del sector agrícola. La tipificación oficial de los grupos de investigación por parte de la Generalitat de Catalunya no llegó hasta hace aproximadamente 25 o 30 años.

Con el tiempo, el equipo ha firmado convenios con múltiples empresas y cooperativas para asesorar en el manejo de cultivos. Esa relación se ha consolidado hasta el punto de que muchas entidades acuden ya directamente a los investigadores.

En paralelo, la financiación para la investigación ha crecido por el aumento de convocatorias de la Generalitat de Catalunya y del ministerio de Educación, muchas de ellas orientadas a la transferencia de conocimiento a entidades privadas.

Aun así, la precariedad laboral ha marcado la trayectoria del grupo. Algunos doctores lograron estabilizar su plaza a edades avanzadas, pese a desarrollar durante años su trabajo con financiación ligada a proyectos y convenios.

El grupo alerta de que el abuso de herbicidas dispara las resistencias en el campo

El equipo premiado trabaja sobre un problema con un fuerte impacto económico. El consumo anual de herbicidas asciende a 450 millones de euros en España, 15.000 millones en Europa y cerca de 70.000 millones en el conjunto del mundo.

Recasens resume el riesgo de repetir siempre la misma estrategia química con una comparación directa.

"Si aplicas unas dosis de herbicida cada año pasa lo mismo que si una persona siempre toma un antibiótico, que puede generar resistencias" - Jordi Recasens, responsable del grupo de investigación de malherbología y ecología vegetal, Universitat de Lleida

El uso excesivo de herbicidas provoca mutaciones genéticas en las plantas que pasan a la descendencia y elevan las resistencias. Por eso el manejo integrado recomienda alternar productos con rotación de cultivos y métodos mecánicos, como el laboreo en barbecho.

Uno de los casos que más preocupa es el de amaranthus palmeri, que llegó a Lleida y Aragón hace ocho o diez años a través de grano para pienso y ya portaba genes resistentes. La especie, originaria de Estados Unidos, crece hasta dos centímetros al día.

Cada planta femenina produce entre 500.000 y 800.000 semillas. Esa capacidad de expansión obliga a ensayar distintas materias activas y mezclas de herbicidas para frenar su avance.

Sobre ese punto, Recasens descarta soluciones permanentes.

"Hemos hallado alguna mezcla que puede ser útil, pero si decimos que es la solución, en breve volveremos a tener un problema de resistencia, porque al reproducirse con tantas semillas fácilmente alguna planta mutará" - Jordi Recasens, responsable del grupo de investigación de malherbología y ecología vegetal, Universitat de Lleida

El glifosato sigue siendo clave en más del 60% de la siembra directa en la Segarra, l'Urgell y la Noguera

El grupo también ha intervenido en el debate sobre el glifosato, una sustancia que Recasens considera útil en producción no ecológica de frutales y viñedos y también en la siembra directa de cereal de invierno.

En comarcas de Ponent, su peso agronómico es alto. La siembra directa de cereal supera el 60% de la superficie cultivada en la Segarra, l'Urgell y la Noguera, zonas donde el glifosato resulta fundamental.

Recasens defiende su uso con cautelas.

"No digo que sea la panacea, pero es una herramienta útil que hay que saber usar" - Jordi Recasens, responsable del grupo de investigación de malherbología y ecología vegetal, Universitat de Lleida

La Sociedad Europea de Malherbología participó en el debate de la Unión Europea sobre esta materia y advirtió del impacto que tendría una prohibición para numerosos productores. Recasens sostiene que esa era también la sensibilidad dominante en los centros de investigación.

A la vez, el investigador recuerda que, aunque no se han comprobado efectos tóxicos para las personas, el glifosato elimina vegetación y también insectos y otros organismos asociados a ese ecosistema.

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