La Generalitat declara recuperada la población de osos, pero la consanguinidad ya amenaza a la colonia que suma 54 ejemplares en Lleida

Tras 30 años de reintroducción, el oso supera los 100 ejemplares en el Pirineo. La Generalitat considera viable la colonia sin nuevas sueltas, aunque la consanguinidad y la presión ganadera marcan su expansión.

18 de mayo de 2026 a las 09:49h
La Generalitat declara recuperada la población de osos, pero la consanguinidad ya amenaza a la colonia que suma 54 ejemplares en Lleida
La Generalitat declara recuperada la población de osos, pero la consanguinidad ya amenaza a la colonia que suma 54 ejemplares en Lleida

El oso ocupa ya un tercio del Pirineo de Lleida, con 1.963 kilómetros cuadrados habitados o frecuentados por la especie, cuando este martes se cumplen 30 años de la primera reintroducción en la cordillera. La población supera el centenar de ejemplares y 54 de ellos están en suelo leridano, según los datos de la Generalitat de Catalunya.

La paradoja llega con el momento demográfico de la especie. Mientras la Generalitat de Catalunya sostiene que la población pirenaica ya es sostenible y que no hay ningún proyecto en curso para liberar más osos, la expansión arrastra un problema de consanguinidad porque casi todos los animales descienden de unos pocos ejemplares eslovenos y de una hembra autóctona.

La Val d'Aran concentra al menos la mitad de los osos de Lleida

La primera reintroducción se hizo el 19 de mayo de 1996 en Melles, con la liberación de la osa Ziva, procedente de Eslovenia. Tres décadas después, la especie ha pasado de estar al borde de la extinción, con solo cinco individuos, a rebasar los cien en toda la cordillera.

En Lleida, la Val d'Aran mantiene la mayor concentración. El Conselh Generau sitúa allí al menos a la mitad de los osos que frecuentan la provincia, un reparto que vuelve a colocar ese territorio en el centro de la convivencia con la ganadería extensiva y con la actividad de montaña.

Además, los documentos de la Generalitat de Catalunya calculan que el censo del Pirineo puede llegar a 200 ejemplares en 2035. Francia considera esa cifra el mínimo para una población viable, aunque el departamento de Territorio evita fijar un techo y lo vincula a la capacidad del medio natural.

En las últimas semanas han aparecido nuevas señales de esa expansión. En la Val d'Aran se han visto los primeros oseznos del año y al menos una osa con tres cachorros ha sido filmada y fotografiada.

El pasado viernes también apareció un ejemplar subadulto emancipado en Tavascan. Y en Andorra, el cuerpo de Banders ha constatado la presencia de al menos tres jóvenes machos cerca de zonas de frontera con los países vecinos.

Los rebaños afrontan límites en las medidas de prevención

El crecimiento del oso coincide con un aumento de las dificultades para proteger al ganado. Las agrupaciones de rebaños, los mastines y los cercados electrificados han dado resultados, pero ninguna de esas herramientas resuelve por sí sola la presión sobre los pastores.

Los cercados pueden frenar ataques, aunque los osos aprenden a derribarlos. Las agrupaciones de animales recortan tiempo y superficie de pasto. Y varios pastores han dejado de usar mastines después de incidentes con excursionistas.

Xavier Ribera, presidente de la Federació d'Oví i Cabrum, resume uno de esos conflictos en el monte.

"El mastín puede considerarlos una amenaza para el rebaño" - Xavier Ribera, presidente de la Federació d'Oví i Cabrum

A esa presión se suma el retorno del lobo al Pirineo a partir del año 2000. En la cordillera hay una decena de ejemplares llegados de los Alpes y su presencia crece en Lleida, lo que añade otra variable a la gestión del ganado en zonas de alta montaña.

La coordinación institucional también había quedado en suspenso durante años. La mesa del oso, creada para reunir a administraciones y representantes del territorio, volvió a reunirse la semana pasada por primera vez en tres años.

El departamento de Territorio de la Generalitat de Catalunya mantiene que no hay ningún proyecto en curso para liberar osos ni en la vertiente catalana ni en la francesa, pese a que sus propios documentos sitúan el censo potencial del Pirineo en 200 ejemplares en 2035.

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