La Generalitat de Catalunya destinará 3.300 millones de euros en seis años a un paquete de infraestructuras estratégicas que incluye la estación intermodal ferroviaria del polígono de Torreblanca i Quatre Pilans, el desdoblamiento de la C-55 y la segunda fase del tranvía entre Tarragona y Reus. Salvador Illa lo anunció en Barcelona durante las jornadas del Cercle d'Economia.
El anuncio acelera proyectos que acumulaban demoras largas en Cataluña y, en el caso de Torreblanca i Quatre Pilans, afecta a una actuación iniciada en 2007, paralizada en 2008 y reactivada en 2021. Illa sostuvo que Cataluña no puede ni quiere esperar más para sacar adelante las infraestructuras pendientes y situó el recorte de plazos como uno de los objetivos del plan.
Illa quiere rebajar de 20 o 25 años a seis años la ejecución de las obras
El presidente de la Generalitat de Catalunya explicó que los 3.300 millones procederán de inversiones público privadas para acortar calendarios. Su previsión pasa por reducir el plazo de ejecución de 20 o 25 años a seis años.
La inversión se divide en dos bloques. El primero, dotado con 1.800 millones de euros, financiará el programa de 2+1 carriles en varias carreteras de la red catalana.
Ahí figuran la C-12 entre Amposta y Lleida, la C-14 entre Ponts y Oliana, la C-26 entre Balaguer y Artesa de Segre, la L-310 entre Tàrrega y Guissona y la L-311 entre Cervera y Guissona. El segundo paquete suma 1.500 millones de euros.
El segundo paquete reserva 1.500 millones para Torreblanca, la C-55 y el tranvía
Ese bloque incorpora la estación intermodal ferroviaria del polígono de Torreblanca i Quatre Pilans, el desdoblamiento de la C-55 entre el Baix Llobregat y el Solsonès pasando por el Bages, y la segunda fase del tranvía entre Tarragona y Reus. La estación intermodal formará parte del desarrollo de Torreblanca i Quatre Pilans, uno de los ámbitos industriales previstos en Lleida.
En la capital del Segrià, el polígono se ubicará en la salida de Els Mangraners en dirección a Tarragona, junto a la carretera N-240, una vez superado el cruce con la C-13. La terminal intermodal discurrirá paralela a la línea ferroviaria ya existente.
Además del nudo logístico, el planeamiento prevé una superficie total de 202,8 hectáreas. De ese total, 135 hectáreas se reservan para una gigaparcela divisible en tres y otras 78,9 hectáreas quedarán destinadas a la terminal intermodal.
La tramitación de este sector ha atravesado varias fases durante casi dos décadas. El proyecto arrancó en 2007, quedó paralizado un año después y volvió a ponerse en marcha en 2021.
El plan director urbanístico del polígono recibió la aprobación definitiva en marzo de este año, después de una demora de cuatro años.