El bilingüismo no evita errores diagnósticos en Catalunya cuando el paciente describe el dolor en una lengua que no siente suya

La UPF demuestra que la atención en una lengua no preferente reduce la precisión diagnóstica. El estudio revela que el bilingüismo no previene errores ni ansiedad al forzar el uso del castellano en consulta.

25 de mayo de 2026 a las 15:06h
El bilingüismo no evita errores diagnósticos en Catalunya cuando el paciente describe el dolor en una lengua que no siente suya
El bilingüismo no evita errores diagnósticos en Catalunya cuando el paciente describe el dolor en una lengua que no siente suya

Un estudio de la Universitat Pompeu Fabra ha constatado que no garantizar la atención sanitaria en la lengua preferente del paciente puede reducir la precisión de los diagnósticos y la calidad asistencial. La investigación analiza cómo cambia la consulta cuando una persona catalanohablante debe expresarse en castellano en lugar de hacerlo en catalán.

La paradoja que plantea el trabajo es que el bilingüismo no evita el problema. Los datos revisados por la investigadora muestran que un paciente capaz de hablar dos lenguas no siempre describe igual el dolor, entiende del mismo modo las indicaciones médicas ni afronta la visita con la misma confianza cuando no usa su lengua de preferencia.

La tesis de la UPF revisó estudios que detectan más errores y estancias más largas

La investigación forma parte de la tesis doctoral de Joana Pena-Tarradelles, natural de Lleida, y aborda por primera vez el impacto de utilizar el castellano al atender a pacientes catalanohablantes. En una primera fase, el trabajo revisa bibliografía internacional sobre discordancia lingüística en sanidad y diferencia entre población migrante y población autóctona bilingüe.

En población migrante, los estudios analizados recogen menor adherencia a los tratamientos, peores diagnósticos, más errores médicos, pruebas innecesarias y estancias hospitalarias más prolongadas. En minorías lingüísticas autóctonas, como los francófonos en Canadá o los suecófonos en Finlandia, la revisión detecta más complicaciones, ingresos más largos y más dificultades para comprender las instrucciones sanitarias.

Además, la bibliografía apunta a que los pacientes bilingües describen mejor el dolor y reducen la ansiedad y el estrés cuando pueden expresarse en su lengua preferente. Ese cambio también eleva la confianza con el personal sanitario, un factor que la investigadora sitúa en el centro de la relación clínica.

"Si habla en su lengua, el paciente tiene más confianza" - Joana Pena-Tarradelles, investigadora, Universitat Pompeu Fabra

Ese efecto no queda limitado a una percepción subjetiva. Entre los materiales revisados aparece el testimonio de un paciente en un estudio realizado en Canadá que resume la diferencia entre dominar dos idiomas y poder usarlos en una situación de vulnerabilidad física.

"yo soy perfectamente bilingüe, pero no cuando tengo dolor" - paciente citado por Joana Pena-Tarradelles, investigadora, Universitat Pompeu Fabra

Los datos preliminares en Catalunya apuntan a menos comodidad al hablar en castellano

Ahora, la segunda parte del estudio examinará por primera vez las consecuencias de no recibir atención sanitaria en catalán para los hablantes de esta lengua en Catalunya. Los datos preliminares ya muestran que algunos pacientes catalanohablantes no se sienten tan cómodos expresándose en castellano como en catalán durante las consultas médicas.

La afectación tampoco es homogénea. Investigaciones previas realizadas en Gales y el País Vasco señalan que la discordancia lingüística golpea con más intensidad a colectivos vulnerables, entre ellos niños y personas mayores, un patrón que la tesis toma como referencia para el análisis en Catalunya.

El trabajo también abre la puerta a estudiar si esta misma discordancia lingüística influye en otros servicios públicos, incluida la defensa jurídica o la gestión administrativa. En esa línea, la investigadora plantea reforzar la presencia de especialistas y recursos para adaptar las políticas lingüísticas a la evolución real del uso de las lenguas, como ya se ha observado en el uso del catalán en la universidad.

Junto a esa ampliación del análisis, el estudio reclama más sociolingüistas y más recursos económicos para garantizar estabilidad laboral en la investigación y ajustar las políticas lingüísticas a los cambios de uso de las lenguas.

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