La temporada de incendios de 2025 ha dejado 1.079.538 hectáreas quemadas en la Unión Europea, la cifra más alta registrada por el European Forest Fire Information System.
España ha encabezado el balance con cerca de 401.000 hectáreas, mientras que en Portugal ardieron unas 284.000. La paradoja está en que casi la mitad del fuego europeo se concentró en solo dos países durante unas pocas semanas.
Veintidós grandes incendios quemaron 460.585 hectáreas en agosto
El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea sitúa el inicio de la campaña antes de finales de marzo, con más de 100.000 hectáreas ya afectadas en la Unión Europea. Después, el fuego se intensificó en junio y alcanzó su máximo en agosto.
Durante las tres primeras semanas de ese mes, una ola de calor activó 22 grandes incendios casi simultáneos en España y Portugal.
Esos fuegos arrasaron 460.585 hectáreas, el 43% de toda la superficie quemada en la Unión Europea ese año.
En número de incendios, Italia lideró el listado con 1.910, por delante de España, con 1.359, y Francia, con 1.312.
La ignición humana explica el 90% de los fuegos con origen conocido
El European Forest Fire Information System cartografió 7.783 incendios en 25 de los 27 estados miembros. Solo Luxemburgo y Malta no registraron superficie afectada.
Entre 2019 y 2023, el 68% de los incendios con origen conocido fueron accidentales y el 24% intencionados.
Eso deja una mayoría clara de ignición humana en alrededor del 90% de los casos con causa identificada.
La Red Natura 2000 concentró aproximadamente el 39% de la superficie quemada en la Unión Europea, con 424.023 hectáreas afectadas.
En España, casi la mitad de la superficie quemada fue matorral, un dato que desmonta la idea de que el eucalipto y el pino expliquen por sí solos el desastre.
Galicia y Castilla y León sufrieron algunos de los episodios más graves, con fuegos que superaron las 10.000 hectáreas.
Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería Forestal y Cambio Global en la Universitat de Lleida e investigador de Agrotecnio, relaciona el aumento del combustible vegetal y el cambio climático con una etapa de fuegos que ya no se apagan con métodos habituales.
"El aumento del combustible vegetal y el cambio climático están llevando a una era de fuegos que ya no se pueden apagar con los métodos habituales" - Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería Forestal y Cambio Global en la Universitat de Lleida e investigador de Agrotecnio
Copernicus recuerda que el IPCC prevé un aumento del riesgo de incendio en todas las regiones de Europa, con más presión en el sur y el Mediterráneo.
En un escenario climático moderado, el sur de Europa podría multiplicar por diez la probabilidad anual de sufrir incendios catastróficos.
Entre las consecuencias directas figuran más pérdida de biodiversidad, peor calidad del aire, más emisiones de dióxido de carbono, más evacuaciones y mayor riesgo de degradación del suelo.
La ciudadanía debe evitar el uso del fuego y las barbacoas en zonas forestales fuera de espacios autorizados, no lanzar colillas ni materiales inflamables y llamar al 112 ante humo sospechoso.
También conviene respetar los avisos de Protección Civil, mantener limpias las franjas alrededor de las viviendas, no acercarse a los incendios para grabar y apoyar productos locales vinculados a la gestión del territorio.