El debate sobre la escuela vuelve a poner el foco en una duda de fondo: si el nivel educativo ha bajado o si el sistema sigue midiéndose con parámetros de otra época pese a haber cambiado con rapidez. La discusión aparece en un momento en que docentes y expertos cruzan críticas sobre contenidos, exigencia, inclusión y uso de la tecnología en el aula.
En ese cruce de miradas asoma una paradoja. Mientras la escuela intenta no dejar a nadie atrás, parte del profesorado alerta de que el resultado puede ser una rebaja general de la exigencia que tampoco ayuda a quienes más apoyo necesitan.
María Jesús Jiménez dejó las aulas antes de tiempo por la burocracia y el estrés
María Jesús Jiménez, profesora de secundaria recién jubilada, asegura que abandonó la docencia antes de lo que le habría gustado porque la situación se volvió inasumible por la burocracia, el estrés y los cambios legislativos constantes.
La docente compara exámenes de segundo de bachillerato de hace treinta años con los actuales y concluye que sus últimos alumnos, a los que define como una buena promoción, no habrían podido resolver aquellas pruebas antiguas. Su diagnóstico no se limita al resultado final, sino también al tipo de conocimientos que hoy llegan a clase.
Jiménez sí defiende el modelo por competencias para materias y contenidos como la estadística o los porcentajes. Al mismo tiempo, advierte de que aprendizajes de base como las tablas de multiplicar o los polinomios exigen memoria, práctica y explicación directa.
Jordi Grané avisa de que la inclusión sin recursos deja a todos atrás
Jordi Grané, filósofo y experto en resiliencia, sostiene que la idea de no dejar a nadie atrás se convierte en un problema cuando la respuesta pasa por bajar el listón para todos. A su juicio, la inclusión sin recursos suficientes acaba provocando que nadie avance.
"Educar es estar ahí sin estar encima" - Jordi Grané, filósofo y experto en resiliencia
Con esa fórmula, Grané defiende que educar no equivale a hacer por los hijos lo que ya pueden hacer solos. Su planteamiento enlaza con una crítica más amplia a la sobreintervención adulta en los procesos de aprendizaje y autonomía.
También sitúa la tecnología en ese terreno. Grané llama régimen algorítmico al entorno digital actual y recuerda que, para usar bien una herramienta que mezcla información y desinformación, primero hay que saber.
La inteligencia artificial sirve de apoyo si no sustituye el esfuerzo de pensar
Tanto Jiménez como Grané coinciden en que la inteligencia artificial puede ser útil en el aula cuando se usa con criterio y conocimiento. El riesgo, apuntan, aparece cuando el alumnado la convierte en un atajo para evitar el trabajo intelectual.
La discusión, por tanto, no gira solo en torno a la presencia de nuevas herramientas, sino al tipo de aprendizaje que queda detrás de ellas. Ahí conviven la defensa de métodos más competenciales con la reclamación de conocimientos que requieren repetición, memoria y acompañamiento directo del profesor.
El pódcast Sobre (vivir) a la crianza, en el que se recogen estas reflexiones, se publica cada domingo en Spotify, Ivoox, Apple Podcast, Podimo, Amazon Music y Youtube.