Las flotas en Girona asumen los 1.300 euros de cada depósito pese a que la ley permite repercutir el gasóleo a los clientes

El gasóleo supera los 1.300 euros por depósito en Girona. Aunque la ley permite ajustar tarifas, las empresas no logran repercutir el sobrecoste completo y advierten de una subida en cadena que encarezca productos finales.

26 de mayo de 2026 a las 09:21h
Las flotas en Girona asumen los 1.300 euros de cada depósito pese a que la ley permite repercutir el gasóleo a los clientes
Las flotas en Girona asumen los 1.300 euros de cada depósito pese a que la ley permite repercutir el gasóleo a los clientes

El encarecimiento del gasóleo aprieta a las empresas de transporte de mercancías por carretera en las comarcas de Girona, donde el combustible representa entre el 30% y el 40% del coste de un viaje. La subida llega además a un sector que puede revisar tarifas por ley cuando el carburante aumenta más de un 5%, pero que en la práctica no siempre logra trasladar ese sobrecoste a sus clientes.

Ahí está la principal tensión para las empresas. Aunque la normativa permite repercutir el alza del combustible, aplicar esa revisión no resulta automático y el margen se estrecha justo cuando llenar el depósito de un camión de gran tonelaje ya puede superar los 1.300 euros.

El gasóleo A subió casi un 19% en Girona desde febrero

En Girona, el precio del gasóleo A es casi un 19% más alto que en febrero, cuando estalló el conflicto de Irán, según los datos del Geoportal de precios de carburantes del ministerio. Durante abril, ese incremento llegó a situarse cerca del 25%.

Con esos niveles, un vehículo de unas 800 litros de capacidad necesita alrededor de 1,69 euros por litro para repostar por completo. La factura rebasa así los 1.300 euros en cada llenado de un camión de gran tonelaje.

Para las empresas del sector, el impacto es directo porque el carburante pesa entre un 30% y un 40% en el coste total de cada servicio. El efecto se nota tanto en las rutas habituales como en los nuevos encargos.

Las empresas añaden recargos, pero no siempre cobran todo el sobrecoste

La ley habilita a revisar el precio del transporte cuando el combustible sube más de un 5%. Sobre el papel, ese mecanismo debería permitir a las compañías ajustar sus tarifas al nuevo escenario.

Jordi Esparraguera, director de Asetrans, sostiene que la aplicación real de esa cláusula resulta más complicada. En su diagnóstico, cuesta repercutir lo que realmente corresponde pese a que la norma ampara esa revisión.

"Cuesta repercutir lo que realmente corresponde" - Jordi Esparraguera, director de Asetrans

En los servicios habituales, las empresas mantienen la tarifa base y suman después el incremento ligado al carburante. En cambio, los nuevos trabajos ya salen con precios más altos para absorber desde el inicio el coste actual del gasóleo.

Junto al alza del combustible, la falta de claridad de la administración sobre las ayudas ha extendido la desconfianza entre transportistas y clientes. El sector también reprocha que las medidas planteadas no distingan con suficiente claridad entre consumidores particulares y profesionales, pese a la dependencia mucho mayor del carburante en el transporte de mercancías.

El sector teme que la subida llegue al precio final de los productos

Si el gasóleo se mantiene en estos niveles, las empresas prevén una traslación en cadena del sobrecoste. El aumento pasaría del transportista al cliente, de ahí al producto y finalmente al consumidor.

Esparraguera resume ese riesgo con una advertencia sobre la resistencia del conjunto de operadores. Todo dependerá de que la cadena aguante, afirma el director de Asetrans.

El responsable de la patronal añade que el sector necesita que este escenario dure "cuanto menos, mejor", en un momento en que repostar un camión de gran tonelaje en Girona ya puede superar los 1.300 euros.

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