Las familias de la Escola El Miracle han vuelto a instalar toldos en el centro para proteger al alumnado del sol en el patio tras el comedor y en las ventanas de algunas aulas. Una treintena de padres y madres colocaron este fin de semana quince lonas negras ante la falta de soluciones estructurales en el edificio.
La escena se repite por segundo año consecutivo en un contexto en el que no existe una normativa legal que garantice condiciones de confort térmico adecuadas para el alumnado, aunque sí las hay para el personal docente y otros adultos en el ámbito laboral. La brecha entre esa ausencia de protección y el aumento previsto de los episodios de calor concentra parte del malestar de las familias.
Treinta familias colocaron quince lonas negras en la Escola El Miracle
La actuación la impulsó la asociación de familias del centro, que difundió en Instagram dos mensajes de protesta. En esa publicación, el AFA sostuvo que las familias no deberían asumir esa tarea y dirigió una crítica directa a los responsables de la administración por la falta de medidas en las aulas y los espacios exteriores.
Treinta familias instalaron quince lonas negras este fin de semana.
La queja llega después de que el mismo recurso ya se utilizara el año pasado. La intervención busca reducir la exposición solar tanto en el patio situado detrás del comedor como en varias ventanas de aulas, dos puntos del centro especialmente afectados por la incidencia directa del sol.
Equitat.org cifra en 1.220 los edificios públicos sin adaptación climática
El caso de la Escola El Miracle coincide con la publicación del informe 1.220 de los 2.500 edificios públicos son anteriores al año 2000 y no han recibido reformas de adaptación climática, según la fundación Equitat.org. El documento analiza la capacidad de la red pública para responder a un escenario de temperaturas más altas y periodos cálidos más prolongados.
Ismael Palacín, director de Equitat.org, resume ese desajuste entre los edificios y la realidad meteorológica actual.
"Las escuelas del país se diseñaron para un clima que ya no existe" - Ismael Palacín, director de Equitat.org
El estudio prevé que a partir de 2030 los centros educativos registren entre 22 y 65 días al año con temperaturas superiores a 27 ºC, en función del territorio. Ese aumento de jornadas de calor sostenido afecta tanto a la actividad ordinaria en las aulas como al uso de patios y otros espacios sin sombra.
A partir de 2030 habrá entre 22 y 65 días por encima de 27 ºC.
Equitat.org añade que la exposición prolongada al calor perjudica el rendimiento académico y varias funciones cognitivas. El informe vincula esas condiciones con una peor comprensión lectora, una menor actividad neuronal y problemas de memoria entre alumnado y profesorado.
La fundación plantea un plan de adaptación de los centros educativos en un plazo de entre cinco y diez años. Su propuesta sitúa la inversión por debajo de 130 millones de euros anuales, una cantidad que calcula en menos de 200 euros por alumno al año.