Unos 2.000 docentes según fuentes policiales y 4.000 según USTEC-STEs se manifestaron este mayo entre el pont del Dimoni de Girona y el pavelló municipal de Salt en la sexta jornada de huelga del profesorado gerundense. La marcha arrancó a las 9.00 y se celebró horas antes de la reunión de negociación prevista a las 15.00 con el Departament d'Educació.
La protesta volvió a colocar en primer plano una paradoja que el profesorado repite desde hace semanas. Aunque parte de la atención pública se ha concentrado en la pérdida salarial, varios docentes sostienen que el conflicto se ha enquistado sobre todo por la falta de personal, las ratios y los recursos para atender aulas donde una parte creciente del alumnado necesita apoyo específico.
La protesta reunió hasta 4.000 personas antes de la reunión con Educació
La convocatoria partió de USTEC-STEs, Professors de Secundària, CGT y La Intersindical, con apoyo de la Assemblea de Docents de Girona. El recorrido unió dos puntos muy concretos del área urbana de Girona y Salt y desembocó en una nueva jornada de presión antes del encuentro con la administración catalana.
Glòria Polls, portavoz de USTEC-STEs en las comarcas gironinas, definió la movilización como una "demostración de fuerza muy potente" y reclamó al Govern una negociación "de verdad" con recursos, calendarios y garantías. Polls avisó además de que, si no llega un acuerdo, el conflicto puede derivar en huelga indefinida.
"La inclusiva no puede continuar siendo un discurso vacío porque el 40,6% del alumnado tiene reconocidas necesidades específicas de apoyo educativo" - Glòria Polls, portavoz de USTEC-STEs en las comarcas gironinas
El pliego de reivindicaciones va más allá del salario. Los sindicatos piden recuperar poder adquisitivo, incorporar más personal al aula, rebajar las ratios a 15 alumnos en primaria y 20 en secundaria, reducir burocracia, estabilizar plantillas y fijar currículos más claros y consensuados.
Los docentes sitúan la atención a la diversidad por delante del conflicto salarial
Olga Samper, profesora de un instituto de Callella, explicó que el Departament d'Educació le debe más de 5.000 euros en complementos que dejó de cobrar. Aun así, remarcó que esa reclamación económica ha tapado otras que considera más urgentes, como la imposibilidad de atender bien a 30 alumnos cuando más de la mitad presenta necesidades educativas especiales.
Núria Fernández, maestra de una escuela de Girona, puso el foco en la falta de apoyos dentro del aula. Fernández dijo que los centros no cuentan con recursos suficientes para responder a necesidades neurológicas, de habla, cognitivas o de altas capacidades y que esa carencia obliga al profesorado a rebajar el nivel porque no puede llegar a todo.
También afloró la presión económica de sostener una huelga prolongada. Josep Maria Tolsà y Natàlia Carricondo, docentes de secundaria y FP de Sils, cifraron en unos 1.000 euros la pérdida acumulada en su economía doméstica por haber secundado todas las convocatorias, aunque mantienen que no quieren trabajar en estas condiciones ni que sus hijos reciban esa educación.
Entre las quejas más repetidas apareció el colapso de las aulas de acogida. Los manifestantes denunciaron que con 40 alumnos y solo dos profesores resulta imposible enseñar catalán en condiciones, y subrayaron que el nivel de organización del colectivo no alcanzaba una intensidad similar desde los años 80.
La jornada terminó con un corte en la AP-7 en Salt sin respaldo sindical
Después de la manifestación, un grupo de participantes cortó la AP-7 a la altura de Salt. Los sindicatos convocantes se desmarcaron de esa acción, que llegó tras varias horas de movilización en una jornada marcada por la negociación pendiente con el Departament d'Educació.
Polls resumió esa relación entre las condiciones laborales y el aprendizaje con una idea que repitió durante la protesta. La portavoz de USTEC-STEs en las comarcas gironinas sostuvo que las condiciones con las que trabaja el profesorado son las mismas con las que aprende el alumnado.