El embalse de Darnius i Boadella, construido en 1968 para contener las aguas de la Muga y evitar inundaciones, abastece hoy a numerosos municipios de l'Alt Empordà mientras la cuenca arrastra un deterioro que afecta tanto al río como a los acuíferos. Un diagnóstico de la Institució Altempordanesa per a l’Estudi i Defensa de la Natura advierte del mal estado de las aguas, la pérdida de biodiversidad, la sobreexplotación del recurso y la entrada de especies exóticas a través del pantano.
La principal tensión aparece en el uso mismo de la infraestructura. El pantano garantiza suministro a la población, pero el informe sostiene que la demanda para abastecimiento y riego ha rebajado los caudales ecológicos por debajo de lo previsto en el plan de la Agència Catalana de l’Aigua de 2006, con efectos sobre la calidad del agua y la conservación del sistema fluvial.
Cuatro masas de agua del Muga siguen en mal estado ecológico
Según los datos de la ACA recogidos en el diagnóstico, de las 10 masas de agua en que se divide la Muga y sus afluentes, seis presentan buen estado ecológico y cuatro están en mal estado. En las aguas subterráneas, la situación es más delicada, porque solo una de las cuatro masas evaluadas figura en buen estado.
Además, la mayoría de los puntos analizados en los acuíferos muestran niveles de pesticidas por encima del umbral recomendable. El documento también recoge una disminución de las poblaciones de peces y un aumento de la contaminación por nitratos en los últimos años, con 34 poblaciones declaradas zonas vulnerables, aunque no todas forman parte de la cuenca.
Iaeden vincula ese deterioro al estrés hídrico que sufre la cuenca y al incumplimiento de los caudales de mantenimiento. La entidad reclama aplicar al menos los valores fijados por la ACA en 2006 para evitar tanto la contaminación por nitratos como la salinización de los acuíferos.
"Es necesario y urgente la aplicación, como mínimo, de los caudales propuestos en el Plan de caudales de mantenimiento de la ACA del 2006." - Iaeden-Salvem l’Empordà, entidad ecologista
El caudal en Pont de Molins cayó hasta 7,15 hm³ en situación normal
En Pont de Molins, el diagnóstico fija con detalle esa reducción. El caudal propuesto debería ser de 69 hm³, pero se ha recortado un 40% y queda en 7,15 hm³ en situación normal y en 4,34 hm³ en situación de alerta por la creciente demanda de agua para consumo de la población y para riego.
El informe añade que el embalse funciona también como puerta de entrada de especies invasoras. Iaeden sostiene que la cuenca de la Muga figura entre las que más han aumentado en especies exóticas desde 2013 y entre las que presentan mayor probabilidad de invasión por plantas.
En ese punto, la entidad denuncia que sigue sin instalarse el sistema para desinfectar embarcaciones pese a que el material se adquirió hace años, una medida pensada para evitar la introducción del mejillón cebra. El diagnóstico lo resume con una crítica directa al retraso en la puesta en marcha de ese punto de control.
"Es intolerable que hace años que se haya adquirido el material para hacer las desinfecciones de las barcas del embalse para evitar la introducción del mejillón cebra pero no se haya instalado el punto de desinfección." - Iaeden-Salvem l’Empordà, entidad ecologista
De cara al futuro, el documento plantea revisar el crecimiento urbanístico en la costa y adaptar el urbanismo a la disponibilidad real de agua. También propone mejorar la eficiencia de las redes de abastecimiento y riego, frenar la ampliación de granjas porcinas, sustituir cultivos de alto consumo hídrico como el maíz, crear un Consell de Conca de la Muga, impulsar la reutilización y avanzar hacia una gestión pública del recurso.
Entre los datos más concretos del diagnóstico, las aguas subterráneas concentran uno de los peores balances, porque solo una de las cuatro masas subterráneas está en buen estado y la mayoría de los puntos evaluados superan el umbral recomendable de pesticidas.