Cruz Roja atendió a 583 personas sin hogar en las comarcas de Girona en 2025, una cifra que refleja el aumento sostenido de la exclusión residencial en la demarcación y que, según la entidad, se ha duplicado en la última década.
La organización atribuye este incremento, sobre todo, a la llegada a esta situación de jóvenes extutelados y de trabajadores pobres que, pese a tener ingresos, no pueden asumir el coste de una vivienda por el encarecimiento de los alquileres. La presión ya no se concentra solo en Girona ciudad, sino que se extiende a otros municipios de la demarcación.
Una situación que se extiende y tensiona la red de atención
Marta Molist, responsable del Área de Empleo y Extrema Vulnerabilidad de Cruz Roja Girona, advierte de que esta realidad se está "cronificando" en la demarcación y en la ciudad de Girona. La responsable añade que el aumento de personas sin hogar "provoca un colapso de los recursos disponibles".
"Antes había municipios que tenían una o dos personas en estas circunstancias y ellos mismos lo resolvían y ahora nos encontramos con que nos contactan para que les ayudemos por la cantidad de sinhogares que tienen, cuando antes nunca lo habían hecho" - Marta Molist, Cruz Roja Girona
La entidad sostiene que la red actual no da respuesta a toda la demanda. Molist reconoce que se necesitan más recursos y subraya que solo con el Centro de Acogida La Sopa de Girona no basta para absorber el volumen actual de casos.
Sin ayudas económicas ni viviendas propias para responder
Natàlia Villas, técnica de Cruz Roja, precisa que la organización no dispone de recursos para conceder ayudas económicas directas ni cuenta con viviendas para alojar a estas personas. Esa limitación complica la intervención en un contexto marcado por la falta de oferta habitacional asequible.
En Girona ciudad, el Ayuntamiento mantiene habilitadas camas en la antigua Uned para personas sin techo hasta finales de abril. La medida sirve como recurso temporal, aunque la presión sobre los servicios de atención sigue creciendo en paralelo al aumento de personas que no pueden acceder o mantenerse en una vivienda.
El escenario, a juicio de los profesionales que trabajan sobre el terreno, deja una tendencia cada vez más asentada en las comarcas gerundenses, con más perfiles afectados y con ayuntamientos que piden apoyo ante una realidad que hace unos años era mucho más puntual.