Europa se calentó en 2025 a un ritmo muy superior al del conjunto del planeta, con señales claras en el Ártico, el Mediterráneo, los ríos y la superficie nevada. El nuevo informe anual sobre el estado del clima en Europa, publicado este miércoles por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, que gestiona el servicio de cambio climático de Copernicus, junto a la Organización Meteorológica Mundial, sitúa al continente como el que más rápido se está calentando.
El documento cifra en 0,56 ºC por década el ritmo de calentamiento en Europa durante los últimos 30 años. La media global se queda en 0,27 ºC por década y en el Ártico sube hasta 0,75 ºC por década. El estudio concluye que las regiones más frías del continente y el área ártica atraviesan una tendencia sostenida de calentamiento.
"Europa es el continente que se calienta más rápidamente y los efectos ya son graves." - Florian Pappenberger, director general del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo
Temperaturas por encima de la media en casi todo el continente
El informe señala que al menos el 95 % de Europa registró temperaturas anuales por encima de la media en 2025. Las olas de calor alcanzaron buena parte del continente, desde la cuenca mediterránea hasta el Ártico. En Noruega, Suecia y Finlandia se vivió la que el estudio califica como la peor ola de calor de su historia.
Dentro del círculo polar ártico se encadenaron 21 días con registros superiores a 30 ºC durante 2025. Al mismo tiempo, el 90 % de Europa tuvo menos días de estrés por frío de lo habitual y las temperaturas mínimas se mantuvieron por encima de la media durante gran parte del año.
Menos nieve y pérdida de masa glaciar
A finales del invierno, en marzo de 2025, la superficie cubierta de nieve en Europa fue de 1,32 millones de kilómetros cuadrados, un 31 % por debajo de la media. Se trata de la tercera extensión más baja desde que comenzaron los registros en 1983.
El informe también constata una pérdida neta de masa glaciar. Islandia registró la segunda mayor pérdida de hielo de su historia. Groenlandia perdió 139 gigatoneladas de hielo, unas 139.000 millones de toneladas, una cantidad equivalente aproximadamente a 1,5 veces el volumen de hielo almacenado por los glaciares de los Alpes.
Récords en el mar y presión creciente sobre el Mediterráneo
Los océanos absorbieron alrededor del 90 % del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero. En ese contexto, 2025 fue el cuarto año de calor récord en el mar y la región oceánica europea alcanzó la temperatura anual de agua superficial más alta observada hasta ahora.
Las olas de calor marinas afectaron al 86 % de la región oceánica europea y el 36 % de esos episodios fueron clasificados como graves o extremos. En el mar de Noruega se detectaron condiciones de ola de calor marina severa.
En el Mediterráneo, la temperatura media anual de la superficie marina fue la segunda más alta jamás observada. El informe añade que este mar ha registrado al menos un día de condiciones de ola de calor marina fuerte en cada uno de los tres últimos años.
Sequía, incendios y ríos con menos caudal
El estudio dibuja además un escenario seco en buena parte del continente. En 2025, los caudales de los ríos estuvieron por debajo de la media durante 11 meses y el 70 % de los cursos fluviales registraron niveles inferiores a los habituales. También fue uno de los años más secos en humedad del suelo desde 1992.
En el sur y el este de España, el calor y la sequía se tradujeron en una actividad de incendios forestales sin precedentes. En toda Europa ardieron 1.034.000 hectáreas, una extensión superior a la de Chipre. Más de la mitad de las emisiones de esos incendios se localizaron en España.
El informe recoge también el impacto de tormentas e inundaciones que afectaron a miles de personas en distintos puntos de Europa, aunque precisa que las lluvias extremas y las inundaciones fueron menos generalizadas que en años anteriores.
Objetivos europeos de restauración
Frente a este escenario, la Unión Europea mantiene objetivos jurídicamente vinculantes para restaurar ecosistemas a gran escala. El compromiso pasa por actuar sobre al menos el 20 % de las zonas terrestres y marinas antes de 2030 y extender esa restauración en 2050 a todos los ecosistemas que lo necesiten.
El balance de 2025 deja un mapa climático con calor persistente, menos nieve, más presión sobre mares y glaciares y una sequía prolongada en amplias zonas del continente. El informe sitúa esos cambios como una tendencia ya consolidada en Europa.