Los Mossos d'Esquadra detuvieron esta semana en La Pineda, en Vila seca, al conductor de un autobús de línea que circulaba hacia Tarragona con seis pasajeros a bordo después de que diera positivo en una prueba de alcoholemia. La intervención se produjo el pasado viernes hacia las 19.45 horas en una parada situada delante de un camping.
Parado en un control de tráfico
El vehículo fue interceptado en un control policial activado por el Servei Català de Trànsit para vigilar elementos de seguridad pasiva, entre ellos el uso del cinturón de seguridad. Durante la inspección, los agentes observaron que el conductor no llevaba puesto el cinturón.
Los mossos también apreciaron que su forma de hablar levantaba sospechas de una posible ingesta de alcohol. Ante estos indicios, el conductor fue sometido a la prueba de alcoholemia en el mismo punto del control.
Un resultado cinco veces por encima del límite profesional
La prueba arrojó un resultado de 0,81 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. En el caso de los conductores profesionales, esa tasa quintuplica el límite permitido, fijado en 0,15 mg/l.
Por estos hechos, el hombre fue detenido por dos infracciones graves y por el riesgo que, presuntamente, suponía para el pasaje. Quedó acusado de un delito contra la seguridad del tráfico.
La ruta continuó con un relevo
Tras la detención, la empresa que gestiona la línea movilizó a un conductor suplente para completar el trayecto. De este modo, los seis pasajeros que viajaban en el autobús pudieron continuar hasta sus respectivos destinos en dirección a Tarragona.
La actuación se enmarca en los controles preventivos de tráfico desplegados para reforzar la seguridad en carretera, también en el transporte de viajeros, donde la exigencia legal para los profesionales es más estricta por la responsabilidad que asumen al volante.