El Ayuntamiento de Altafulla empezó la semana pasada a enviar las primeras multas de los radares de tráfico que funcionan desde principios de 2026. El aparato situado en la calle Marquès de Tamarit sanciona a unos 250 vehículos por semana, alrededor de 35 al día, en una vía por la que pasan 21.000 coches.
El dato central deja una doble lectura. Solo el 1,2% de los conductores incumple el límite, pero el consistorio mantiene el foco en una minoría que todavía circula muy por encima de los 30 kilómetros por hora en calles donde ya hubo incidentes por exceso de velocidad y donde uno de los radares llegó a captar un coche a 93 kilómetros por hora.
El radar de Marquès de Tamarit multa a 250 vehículos a la semana
Jordi Molinera, alcalde de Altafulla, defendió que la cifra confirma un comportamiento correcto en la mayoría de casos. “Eso significa que la mayoría de la gente tiene un comportamiento correcto al volante y que pueden estar muy tranquilos”, afirmó.
La mayor parte de las sanciones se concentra por la noche y durante los fines de semana. El sistema usa infrarrojos en horario nocturno y registra a todos los vehículos que superan los 30 kilómetros por hora.
Además, el consistorio calcula que la presión sancionadora debería bajar en los próximos meses. Antes de la activación, las pruebas previas detectaban unos 2.500 infractores semanales y muchos de ellos llegaban a duplicar la velocidad permitida.
Entre los conductores multados, el 80% son vehículos de fuera de Altafulla y el 20% corresponde a residentes del municipio. La recaudación entra en una bolsa general y el gobierno local no ha fijado ninguna previsión de ingresos.
El municipio colocó los radares en una recta y junto a centros escolares
Altafulla instaló dos radares fijos y mantiene también uno móvil. El segundo punto fijo está en la Ronda d’Altafulla con la calle Caderneres, mientras que el radar móvil se usa sobre todo en verano en Baix a Mar cuando llegan avisos por carreras de coches.
La ubicación no fue aleatoria. Un estudio municipal priorizó una recta con tendencia al exceso de velocidad y un vial principal próximo a centros escolares, en ambos casos dentro de zonas limitadas a 30 kilómetros por hora.
El objetivo principal no pasa por sancionar cualquier exceso leve, sino por impedir velocidades mucho más altas. La multa por duplicar el límite ronda los 150 euros y el ayuntamiento quiere que ningún vehículo supere los 50 kilómetros por hora en esos puntos.
Molinera sostuvo que la diferencia entre circular a 50 o 60 kilómetros por hora puede parecer pequeña para quien conduce, pero no para quien camina por la zona. También aseguró que la presencia visible del radar ha rebajado la velocidad y ha hecho más fluido el tráfico.
Altafulla adaptó 14 resaltos y ultima el enlace con Torredembarra
La instalación de los radares llegó acompañada de otras actuaciones en la misma calle. En diciembre, el ayuntamiento modificó 14 resaltos de la calle Marquès de Tamarit para ajustarlos a la normativa de la DGT tras peticiones vecinales y de los servicios de ambulancias.
Ahora queda casi terminado un carril para bicicletas y peatones que enlaza con Torredembarra. La obra está pendiente únicamente de colocar las vallas.