Roberto Bustos Morales pasó una década en una casa de Viu de Llevata con otro nombre y sin contrato. Nació en Madrid el 3 de febrero de 1953 y descubrió su identidad real al hacer la documentación para el servicio militar.
La Casa Sant Josep de Tarragona lo entregó a una familia de Viu de Llevata
El caso se remonta a los años 60, cuando mossèn Prefecte Cabré, director de la Casa Sant Josep de Tarragona, entregó al menor a un matrimonio de ganaderos de Viu de Llevata bajo la figura de acogida temporal o colocación familiar. Durante una década vivió allí como Andrés Muñoz Alcolea.
Roberto Bustos Morales cuenta desde la residencia de Castejón de Sos, en la Ribagorça, que tenía diez o once años cuando lo sacaron del orfanato.
"Me vinieron a sacar del orfanato cuando tenía diez u once años. En febrero cumplí 73, así que hagan la cuenta del tiempo que ha pasado" - Roberto Bustos Morales, pastor
La madre de acogida, entrevistada en El Pont de Suert, ofrece una versión distinta de aquellos años y recuerda que el muchacho estaba con ellos como un hijo hasta que, dice, algunos vecinos le metieron en la cabeza que lo usaban como esclavo.
Roberto Bustos Morales trabajó con 50 vacas sin escuela ni sueldo
El propio Roberto Bustos Morales describe una rutina de trabajo agrícola y ganadero desde la cocina de la casa. Dice que comía separado de la familia, que al principio no fue a la escuela y que ordeñaba las vacas, las alimentaba, limpiaba los establos y las sacaba al monte.
"Ellos comían en el comedor y a mí me obligaban a hacerlo en la cocina... Al principio, ni me llevaron a la escuela. ¿Como a un hijo? ¡Me tenían como a un esclavo! Tenían unas 50 vacas y yo las ordeñaba, les daba de comer, limpiaba los establos y las sacaba al monte" - Roberto Bustos Morales, pastor
El padre de acogida justificó la falta de remuneración diciendo que en aquel momento era muy pobre. La fórmula legal utilizada entonces permitía al Tribunal Tutelar confiar menores a familias hasta la mayoría de edad, pero en la práctica operaba como una cesión de mano de obra infantil sin contrato ni compensación económica.
Roberto Bustos Morales descubrió su nombre verdadero al tramitar la documentación para el servicio militar y comprobó también que sus hermanos José, Manolo y Gregorio habían sido separados por el mismo sistema. Desde entonces buscó a sus hermanos durante sesenta años, después de que en la Casa Sant Josep de Tarragona le negaran el acceso a la información.
La madre de acogida, desde El Pont de Suert, dijo que el cura de Tarragona era amigo de la familia y que el chico estaba muy feliz en su casa hasta que, según ella, unos vecinos de la aldea empezaron a decirle lo contrario.
Roberto Bustos Morales mantiene hoy la identidad con la que creció durante aquella década en Viu de Llevata.