La Generalitat ha tapiado los accesos de la residencia pública de gente mayor ICASS de Reus, en el paseo Mata, mientras prepara el derribo del edificio para levantar uno nuevo. El equipamiento permanece cerrado desde julio de 2024 por problemas estructurales y el Govern enmarca la medida en la tramitación previa a la sustitución del inmueble.
La actuación llega con una doble tensión sobre la mesa. El edificio se clausuró por deficiencias estructurales, pero al mismo tiempo el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya sostiene que es recuperable y rechaza que se elimine uno de los pocos ejemplos de arquitectura brutalista del sur de Catalunya.
La Generalitat tapia la residencia para evitar ocupaciones y proteger el calendario del derribo
Fuentes del Departament de Drets Socials explican que el tapiado busca impedir ocupaciones ilegales que puedan ralentizar el procedimiento. El departamento añade que una entrada al inmueble supondría un riesgo para quienes accedieran al interior, precisamente por el estado que obligó a cerrar la residencia el pasado julio.
"De producirse, comportarían un riesgo para los eventuales ocupantes dado que el edificio se cerró por deficiencias estructurales y, además, retrasarían el derribo y la construcción de la nueva residencia, un equipamiento muy necesario para la ciudad" - Fuentes del Departament de Drets Socials, Generalitat de Catalunya
El Govern ha optado por derribar el equipamiento tras un acuerdo firmado con el Estado y el Ajuntament de Reus. Dentro de ese calendario, durante 2026 está prevista la licitación tanto del derribo como de la construcción del futuro centro.
En abril, durante una visita a Reus, la consellera de Drets Socials, Mònica Martínez Bravo, avanzó que las obras del nuevo equipamiento arrancarán a partir de 2027. La consellera defendió además que las nuevas residencias se proyectan con estándares actuales de calidad, sostenibilidad y pequeñas unidades de convivencia.
El COAC rechaza el derribo y defiende que el edificio aún puede rehabilitarse
La oposición más clara a la operación la ha expresado el Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, que reivindica el valor del inmueble del paseo Mata como uno de los pocos edificios brutalistas del sur de Catalunya. La entidad cuestiona que la desaparición del inmueble sea la única salida posible.
Jordi Romera, presidente de la Demarcació de Tarragona del COAC, y Josep Maria Boronat, presidente de la AADIPA, sostienen que el edificio es perfectamente recuperable. Ambos alertan también del impacto ambiental que implicaría demoler cerca de 10.000 metros cuadrados de hormigón.
Los arquitectos califican la decisión de ultraje al patrimonio contemporáneo y plantean una rehabilitación que preserve parte de la estructura original. En esa discusión sobre el futuro del complejo pesa también la transformación del paseo Mata, uno de los entornos urbanos donde se inserta la residencia.
Frente a esa crítica, el Departament de Drets Socials responde que la decisión se ha tomado de forma consensuada y después de valorar alternativas y condicionantes. El departamento sostiene que rehabilitar y adaptar el edificio actual costaría bastante más que derribarlo y construir una nueva residencia.
Mònica Martínez Bravo afirmó en su visita de abril a Reus que las nuevas residencias para gente mayor se diseñan con pequeñas unidades de convivencia y con estándares de calidad y sostenibilidad que, en sus palabras, mejoran muy positivamente el bienestar de los usuarios.