La Guàrdia Urbana de Tarragona abrió diligencias en un control de tráfico de la carretera TP-2031, a la altura del cementerio, durante la madrugada del jueves 14 de mayo contra dos conductores por presuntos delitos contra la seguridad vial. En el mismo dispositivo, los agentes actuaron primero contra un motorista de 48 años que huyó del punto de control y después contra una mujer de 54 años que dio positivo en alcoholemia y rechazó someterse a una segunda prueba.
La secuencia dejó dos situaciones distintas en pocas horas, pero con un mismo resultado penal. El hombre no llegó a obtener nunca el permiso de conducir y fue interceptado tras desobedecer las indicaciones policiales, mientras que la mujer registró 0,94 miligramos por litro de aire espirado en la primera medición y su negativa a repetirla añadió otro presunto delito.
El motorista huyó del control y la Guàrdia Urbana lo interceptó frente a la universidad
Los agentes dieron el alto al conductor de una motocicleta en la TP-2031, pero el hombre ignoró las indicaciones y continuó la marcha. La Guàrdia Urbana lo localizó poco después en la avenida Catalunya, frente a la universidad.
Una vez parado el vehículo, los policías comprobaron que el conductor, de 48 años, nunca había obtenido el permiso de conducir. Por ese motivo le instruyeron diligencias por un presunto delito contra la seguridad vial.
Además, la actuación policial acabó con varias denuncias administrativas. El motorista fue denunciado por conducción negligente, por desobediencia a los agentes y por circular sin el seguro obligatorio, y la grúa trasladó la motocicleta al depósito municipal.
Una conductora dio 0,94 y rechazó la segunda prueba hacia las cuatro de la madrugada
Horas después, en el mismo control, la Guàrdia Urbana abrió diligencias contra una mujer de 54 años. La intervención se produjo hacia las cuatro de la madrugada.
En la primera prueba de alcoholemia, la conductora obtuvo un resultado de 0,94 miligramos por litro de aire espirado. Después se negó a realizar la segunda comprobación exigida en este tipo de actuaciones.
Esa negativa también constituye un presunto delito contra la seguridad vial. La intervención quedó registrada en el mismo punto de la TP-2031 donde los agentes habían actuado antes con el motorista, a la altura del cementerio.