En Mas d'Enric, 335 internos se forman en pan y briochería: el primer curso de panadería exige la ESO y usa 360 horas teóricas

El Centro de Adultos Pau Casals, en la prisión de Mas d'Enric (Tarragona), atiende a 933 internos con una ocupación del 73%. 280 buscan la ESO y 335 cursan formación profesional, incluida pan y briochería.

04 de mayo de 2026 a las 11:34h
En Mas d'Enric, 335 internos se forman en pan y briochería: el primer curso de panadería exige la ESO y usa 360 horas teóricas
En Mas d'Enric, 335 internos se forman en pan y briochería: el primer curso de panadería exige la ESO y usa 360 horas teóricas

El Centro de Formación de Adultos Pau Casals opera dentro de la prisión de Mas d'Enric con una estructura académica integrada en la red pública de educación de adultos de Cataluña. Este espacio educativo atiende las necesidades formativas de los 933 internos que actualmente cumplen condena en el recinto penitenciario situado en Tarragona.

La tasa de ocupación de la cárcel es del 73 % y permite desarrollar programas educativos sin saturar las instalaciones. El centro depende orgánicamente del Departamento de Educación aunque su ubicación física esté restringida al ámbito penitenciario inaugurado en 2015.

La ESO como puerta a la reinserción

Un total de 280 internos carecen del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria. Esta cifra representa un desafío prioritario para el equipo docente que busca reducir la brecha educativa antes de que los reclusos accedan a formaciones superiores o laborales.

Christian tiene 34 años y comenzó sus estudios hace dos cursos. Obtendrá su titulación de la ESO este junio tras superar las materias pendientes con el apoyo de los profesores del módulo.

"Un alumno es un alumno, nosotros no los juzgamos; ellos están aquí porque están cumpliendo una condena y tratamos de dar el trato de lo más normalizado posible." - Profesora del centro

El claustro está compuesto por 14 maestros de primaria, cinco especialistas de secundaria, un orientador escolar y una administrativa. Estos profesionales gestionan dos turnos lectivos, mañana y tarde, para compatibilizar las clases con los puestos de trabajo que los internos desempeñan dentro de la prisión.

Este año siguen estudios reglados 213 personas en Mas d'Enric. La cifra desciende respecto al curso anterior, cuando 253 internos se matricularon en asignaturas oficiales, mientras que en el conjunto del sistema penitenciario catalán la participación alcanzó las 1.804 personas frente a las 2.067 del ejercicio previo.

Primera promoción de panadería en prisiones

La formación profesional ofrece oportunidades distintas a través del Centro de Iniciativas para la Reinserción. Un total de 335 personas están inscritas en estos ciclos, destacando la novedad del certificado profesional de pan y briochería que se imparte por primera vez en una cárcel catalana.

Diecisiete alumnos cursan este certificado que combina 360 horas teóricas con 80 prácticas. El requisito indispensable para acceder a esta especialización es poseer previamente la ESO, lo que vincula directamente el éxito académico básico con la cualificación laboral.

"De aquí salen cada día en torno a dos mil panes." - Victoria Aguilar, jefa de formación

La cocina industrial de la prisión produce diariamente alrededor de dos mil piezas de pan para abastecer a internos y trabajadores. Esta producción real sirve como campo de prácticas para los estudiantes que se convertirán en la primera promoción titulada en esta especialidad dentro del sistema penitenciario.

Otros internos preparan pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 y 45 años. Además, varios reclusos estudian a distancia grados universitarios en Derecho, Psicología, Criminología o Administración de Empresas, así como másteres de Abogacía, con acceso restringido a internet solo para páginas web relacionadas con sus materias.

El impacto psicológico del estudio

Nuria, directora del centro, observa cómo muchos internos llegan convencidos de no tener capacidad intelectual. La labor docente se centra en demostrarles que pueden mejorar en áreas como las matemáticas o la historia, generando una motivación extra especialmente entre los más jóvenes sin alfabetizar.

Alberto expresa su profundo agradecimiento hacia el equipo educativo. Su testimonio refleja la valoración positiva que muchos participantes otorgan a la oportunidad de retomar los libros durante el cumplimiento de la condena.

"Aquí cualquier persona que finaliza un estudio, que se titula, es un triunfo." - Profesora del centro

Lluís Soria, subdirector de tratamiento, integra los logros académicos en el plan individual de cada interno. Avanzar en los estudios facilita la progresión en el tratamiento penitenciario y permite acceder paulatinamente a beneficios como los permisos de salida, reforzando la idea de que el esfuerzo conduce a resultados tangibles.

Olga, una interna mayor de sesenta años, superó la exigencia teórica inicial y ahora encuentra sentido práctico a lo aprendido. La satisfacción del profesorado culmina cuando se reencontrarán con exalumnos por las calles de Tarragona que confirman haber logrado empleo gracias a la formación recibida entre rejas.

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