El Trapezi cerró su trigésima edición en Reus con 45.000 asistentes entre el miércoles y el domingo y una ocupación cercana al 100% en los espectáculos de sala. La feria también reunió a más de 300 profesionales acreditados y a 85 periodistas, con actividad repartida entre escenarios de calle, salas y espacios de mercado como Cal Massó y La Palma.
El balance llega con una idea que ha marcado esta edición. El festival mantiene una fuerte capacidad de convocatoria, pero el equipo municipal y la dirección artística insisten en que el reto no pasa por seguir creciendo en volumen, sino por sostener el formato sin que la afluencia acabe condicionando la experiencia del público y del sector.
Recasens defendió consolidar el festival sin aumentar la presión de público
Daniel Recasens, concejal de Cultura del Ajuntament de Reus, situó ese equilibrio como una de las prioridades del certamen. En su valoración, la ciudad podría absorber más visitantes, aunque el objetivo pasa por mantener las condiciones de acceso y seguimiento de la programación.
"No buscamos crecer solo en cifras. Queremos calidad. La ciudad podría acoger a más gente, pero el objetivo es garantizar una experiencia completa y satisfactoria. No se trata de morir de éxito, sino de consolidarlo de manera sostenible" - Daniel Recasens, concejal de Cultura del Ajuntament de Reus
La alcaldesa, Sandra Guaita, sostuvo que el festival llega a su treinta aniversario en un momento de estabilidad. Guaita afirmó que el Trapezi tiene "buena salud después de 30 años" y que sigue generando "ilusión, alegría, ganas de participar y espacios de pensamiento crítico".
Junto al seguimiento del público, la feria mantuvo su dimensión profesional. En esta edición acudieron más de 300 acreditados del sector para participar en showcases y reuniones en Cal Massó y La Palma, dos de los puntos centrales del mercado.
Las directoras optarán otra vez al contrato tras cuatro años al frente
Cristina Cazorla y Alba Sarraute, codirectoras artísticas del Trapezi, anunciaron que volverán a presentarse a la licitación del nuevo contrato. Ambas llevan cuatro años al frente del certamen y defendieron el modelo de relación profesional que ha ido tomando forma en ese periodo.
Cazorla explicó que el mercado ha cambiado su funcionamiento interno y que ahora prima menos la venta inmediata. A su juicio, muchos programadores se marchan de Reus con proyectos, coproducciones e ideas de apoyo a medio plazo.
"Hemos pasado de un espacio de tensión a un espacio de apoyo y colaboración. El artista se siente más seguro y el programador acompaña" - Cristina Cazorla, codirectora del Trapezi
También subrayó la proyección exterior de la cita y aseguró que lo que ocurre en el Trapezi acaba circulando fuera de Reus. La edición ha contado con artistas procedentes de distintos puntos de Europa, además de Brasil y Canadá.
Alba Sarraute puso el foco en el efecto que tiene sacar determinadas propuestas al espacio público. La codirectora remarcó que algunos montajes concebidos para interior generan en la calle una convivencia entre edades, culturas e identidades distintas alrededor de una misma función.
La cobertura mediática acompañó ese alcance profesional y artístico, con 85 periodistas acreditados para seguir el certamen. El dispositivo se completó con la presencia de más de 300 profesionales del sector en los encuentros de mercado celebrados en Cal Massó y La Palma.