El edificio del número 11 de la calle Jacint Verdaguer de Cambrils será derribado después de que sus propietarios, entre ellos el Ayuntamiento, hayan alcanzado un acuerdo para ejecutar la demolición. El inmueble lleva desocupado desde 2006 y presenta un avanzado estado de deterioro.
La decisión llega tras cerca de dos décadas de intentos fallidos para darle salida a la finca. En ese tiempo, el bloque ha acumulado problemas de conservación, plagas y entradas no autorizadas, pese a que fue desalojado por riesgo de derrumbe.
Urbanismo encargó el proyecto y busca coordinar el derribo con las obras de la calle
José Ángel García, concejal de Obra Pública, anunció en el pleno del viernes que el departamento de Urbanismo ya ha encargado la redacción del proyecto. El consistorio también ha pedido ofertas a distintas empresas para redactarlo y ejecutar después los trabajos de demolición.
"Urbanismo nos ha pasado el encargo para redactar el proyecto y lo vamos a centralizar. Hemos pedido ofertas a distintas empresas para que lo elaboren y realicen las obras de derribo. Si podemos llegar durante las obras de Jacint Verdaguer, lo coordinaríamos mucho mejor y agilizaríamos" - José Ángel García, concejal de Obra Pública, Ayuntamiento de Cambrils
La previsión municipal pasa por encajar la demolición con la transformación del entorno del Mercat de la Vila, donde ya están previstas reformas en la vía. Esa coordinación permitiría ejecutar ambas actuaciones en el mismo ámbito urbano y reducir interferencias en la calle Jacint Verdaguer.
Durante el pleno, García precisó que el edificio tiene varios propietarios y uno de ellos es el Ayuntamiento. Añadió que el consenso alcanzado desde Urbanismo ha permitido activar por fin el derribo.
El bloque de cinco plantas llevaba vacío desde 2006 tras ser desalojado por riesgo de derrumbe
Antes de quedar cerrado, el inmueble de cinco plantas albergó en sus bajos la Unitat d’Escolarització Compartida de Cambrils. El edificio fue desalojado hace dos décadas ante el riesgo de derrumbe y ya no volvió a tener uso.
Después llegaron varios intentos de venta que no prosperaron. Con el paso de los años, la finca degradó todavía más su estado y registró plagas y accesos no autorizados, una situación prolongada durante los últimos veinte años.
El anuncio municipal sitúa ahora una salida para un edificio vacío desde 2006 en un punto de la calle Jacint Verdaguer que además coincide con la reforma prevista junto al Mercat de la Vila.