El Ayuntamiento de Tarragona encara con apoyo mayoritario del pleno la venta del 7% de las acciones que todavía conserva en la SAD del Gimnàstic. El alcalde, Rubén Viñuales, defiende que la presencia municipal en el capital del club ya no encaja con el papel que debe asumir el consistorio.
La paradoja es que la operación llega después de que la administración local entrara con fuerza en la sociedad. En 2002 invirtió unos 960.000 euros para hacerse con el 48% del capital, un peso que con los años ha quedado reducido al 7% actual y que ahora casi todos los grupos ven razonable liquidar, aunque discrepan sobre el precio y sobre quién debe comprar.
Viñuales sitúa la venta en la legislatura de 2027 a 2031
El gobierno municipal sostiene que el Ayuntamiento debe concentrar sus recursos en el deporte base y en respaldar que el club proyecte valores. Viñuales ya ha fijado además un horizonte de cinco años para culminar la desinversión, con la vista puesta en la legislatura que irá de junio de 2027 a 2031.
En su planteamiento, la operación exigirá primero la aprobación del pleno municipal y después una licitación pública. El alcalde también abre la puerta a que la salida no se haga de una sola vez y que la venta del 7% se ejecute por fases en lugar de transferir todo el paquete en un único bloque.
"Lo tenemos claro. Entendemos el origen de las acciones. De hecho, en ese momento fue pertinente. Pero a día de hoy esto ya no tiene sentido" - Rubén Viñuales, alcalde de Tarragona
Viñuales enmarca esa posición en un criterio de fondo sobre la relación entre instituciones y fútbol profesional. El alcalde añade que un club deportivo no debe tener participaciones de un Ayuntamiento y define ese modelo como una excepción.
También vincula la salida municipal al futuro del propio Nàstic. En ese punto, ha defendido que la entidad debe poder estar de forma sostenible en la categoría más alta posible, sin depender de fórmulas que desvirtúen el proyecto.
Los grupos avalan la salida pero discuten el precio y el comprador
ERC ya había expresado en 2019 su voluntad de vender las acciones municipales. Xavier Puig, portavoz adjunto del grupo, sostuvo entonces que el Nàstic no puede vivir siempre con "respiración asistida" y reclamó la venta sin perder de vista la construcción de un proyecto ambicioso y ganador.
El PP comparte la desinversión, aunque introduce una condición económica. Maria Mercè Martorell, portavoz popular, plantea que el consistorio abandone el accionariado cuando pueda recuperar lo que la ciudad invirtió en su día.
Junts per Catalunya también se alinea con la salida del Ayuntamiento de la SAD. Jordi Sendra considera que la ayuda municipal tuvo sentido cuando el club la necesitó, pero que ahora ya no resulta necesaria, y reclama que antes de cualquier paso se analice el valor actual de las acciones.
En Comú Podem desplaza el debate hacia el destino final de los títulos. Jordi Collado propone que la venta se dirija a la ciudadanía y a los aficionados para reforzar el peso de la masa social, una opción que conecta con la discusión abierta sobre quién debe asumir las participaciones municipales.
Ahora el centro del debate político ya no está tanto en si el Ayuntamiento debe salir, sino en la identidad del comprador. Ese foco coincide con indicios de cambio en el Nou Estadi y con la idea, compartida por varios grupos, de que la entidad debe quedar en manos más próximas a sus socios y aficionados.
La inversión inicial que hizo el consistorio para entrar en el capital del Gimnàstic ascendió a unos 960.000 euros en 2002, cuando adquirió el 48% de la sociedad antes de que esa presencia quedara reducida al 7% que ahora se quiere vender.