60 años tardó en cerrarse la brecha del circuito de Tarragona que repartió a cuatro hermanos por la provincia

Investigadores de Socuéllamos identificaron al padre biológico que unía a cuatro hermanos separados en la infancia tras ingresar en un centro de Tarragona, cerrando una búsqueda de seis décadas.

13 de mayo de 2026 a las 11:18h
60 años tardó en cerrarse la brecha del circuito de Tarragona que repartió a cuatro hermanos por la provincia
60 años tardó en cerrarse la brecha del circuito de Tarragona que repartió a cuatro hermanos por la provincia

Roberto Bustos Morales, nacido en Madrid en 1953, ha localizado a sus tres hermanos maternos seis décadas después de haber sido separado de ellos tras su ingreso en la Casa de Sant Josep de Tarragona. La búsqueda ha permitido reconstruir una historia que arranca en Tortosa, pasa por un centro de menores tarraconense y termina repartida entre el Pirineo, la Noguera y el Delta de l’Ebre.

La paradoja del reencuentro es que los cuatro hermanos pasaron por el mismo circuito de abandono y tutela, pero crecieron sin saber dónde estaba el resto y, en al menos dos casos, fueron entregados a particulares para trabajar sin cobrar. Roberto llegó con 10 u 11 años a una casa de ganaderos de Viu de Llevata, en la Alta Ribagorça, donde trabajó hasta poco antes del servicio militar.

Investigadores de Socuéllamos identificaron al padre que unía a los cuatro hermanos

El avance clave llegó cuando investigadores locales de Socuéllamos determinaron que Andrés Muñoz Alcolea, el nombre asignado en el orfanato, era el padre biológico de los tres menores que Roberto buscaba. A partir de ahí afloró la conexión familiar que había quedado rota desde la infancia.

Angelita Muñoz, prima de los hermanos por vía paterna, confirmó ese parentesco al reconocer el nombre de su tío en una publicación sobre el caso. Esa identificación permitió cerrar el vínculo entre Roberto Bustos y José, Manolo y Gregorio Muñoz.

Los cuatro habían sido internados en la Casa de Sant Josep de Tarragona después de ser abandonados en Tortosa. Manolo Muñoz explicó que su madre los dejó en el carrilet, el tren pequeño que unía Tortosa y Salou, y que después su padre no pudo hacerse cargo de todos y los dejó al cuidado de unas monjas que los enviaron a Tarragona.

"Mi madre nos dejó en el carrilet, en ese tren pequeño que iba de Tortosa a Salou. Luego mi padre, Andrés, no pudo hacerse cargo de toda la prole y nos puso al cuidado de unas monjas, que a su vez nos enviaron a Tarragona" - Manolo Muñoz

Dos hermanos relataron trabajos sin sueldo tras salir del centro de Tarragona

La separación no terminó en el internamiento. Después de salir del centro, Roberto fue entregado por un sacerdote de la Casa de Sant Josep a unos ganaderos de Viu de Llevata, donde pasó años trabajando sin remuneración.

Manolo Muñoz relató un recorrido parecido. Tras dejar el centro de menores, un agricultor cubano que residía entre Montblanc, El Prat de Llobregat y Barcelona se hizo cargo de él y también le puso a realizar trabajos no remunerados.

Además, Manolo recordó episodios de violencia en la infancia anteriores a esa etapa. Contó que les pegaban y que les obligaban a pedir por Barcelona y Gavà cuando tenía ocho o nueve años, y que si no llevaban dinero recibían golpes.

"Nos pegaba y nos obligaba a pedir por Barcelona, por Gavà… Tendría ocho o nueve años. Si no traías dinero, cobrabas" - Manolo Muñoz

Hoy la relación entre los hermanos se ha rehecho con distinta intensidad según cada caso. Manolo vive en Sant Jaume d’Enveja y ya se ha encontrado con Roberto tanto en Castejón de Sos como en su municipio del Delta de l’Ebre.

José Muñoz reside en un centro asistencial de La Seu d’Urgell, donde Roberto lo visita de forma periódica. Gregorio Muñoz vive en Balaguer y mantiene contacto semanal por mensajería con él.

Durante una grabación televisiva que no llegó a emitirse, Roberto Bustos conoció personalmente a Gregorio, y desde entonces ambos mantienen una comunicación regular por mensajes.

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