Los Mossos d'Esquadra han citado a declarar como investigado a un vigilante de seguridad de un pub de Lleida por la presunta agresión a un cliente en el exterior del bar musical Traganits, en la calle Darrere Sant Martí. El denunciante, un joven de 24 años, sufrió un traumatismo craneal y tuvo que ser evacuado al hospital Arnau de Vilanova, donde permaneció 18 horas.
Los hechos se remontan a la madrugada del pasado viernes, hacia las 0.30 horas. La denuncia presentada ante los Mossos recoge que el joven quería acceder al local cuando el vigilante le impidió la entrada con un "No puedes entrar". A partir de ahí se produjo un intercambio verbal que, siempre según la versión del denunciante, acabó con un empujón que le hizo caer al suelo y golpearse en la cabeza.
"Le pregunté en varias ocasiones por qué no podía entrar. Me dijo que los dueños le habían dicho que no. Allí he estado otras veces sin ningún problema. Yo insistí en el motivo de la prohibición. Sin decirme nada más, me dio un fuerte empujón, me golpeé la cabeza contra el suelo y perdí la consciencia durante una media hora" - Joven denunciante
Atendido por la Guardia Urbana y el SEM
Tras el incidente acudieron al lugar efectivos de la Guardia Urbana y del Sistema d'Emergències Mèdiques. El joven fue trasladado en ambulancia al hospital Arnau de Vilanova, donde permaneció hasta las 18.50 horas. El parte de lesiones recoge traumatismo craneal, cefalea, náuseas y otorragia.
Después de recibir el alta, el afectado presentó denuncia ante los Mossos d'Esquadra. La policía catalana también recibió la minuta del incidente elaborada por la Guardia Urbana y, a partir de esa documentación, abrió diligencias.
Diligencias abiertas y remisión al juzgado
El vigilante de seguridad ha sido citado a declarar como investigado en el marco de estas actuaciones. Un portavoz policial precisó que "Las diligencias serán remitidas al juzgado".
La investigación se centra en aclarar qué ocurrió en el exterior del establecimiento y determinar la eventual responsabilidad del trabajador de seguridad, que pertenece, según el propietario del negocio, a una empresa contratada por el local.
Versiones enfrentadas sobre el origen del veto
El dueño del pub aseguró que no presenció directamente la escena. "Los hechos ocurrieron en el exterior y no vi qué ocurrió. El vigilante pertenece a una empresa que tenemos contratada", afirmó. Sobre la negativa de acceso al establecimiento, sostuvo que el joven "iba bebido, se mostró agresivo y no iba vestido adecuadamente". También descartó que hubiera motivaciones racistas para impedirle la entrada.
El denunciante mantiene una versión distinta. Asegura que no entiende el motivo de la prohibición y sostiene que detrás de lo ocurrido "solo" ve "un motivo", que sería "un veto por racismo". Ese extremo, igual que el resto de circunstancias del caso, queda ahora bajo investigación policial y a la espera de lo que determine el juzgado cuando reciba las diligencias.