La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha abierto sendos expedientes sobre la central nuclear de Ascó y las hidroeléctricas de Mequinensa y Riba roja para investigar si su operación pudo tener alguna influencia en el cero eléctrico del 28 de abril del año pasado. La existencia de estas actuaciones fue confirmada por el consejero delegado de Endesa, José Bogas, durante su comparecencia en la comisión del Congreso que analiza el apagón.
La investigación administrativa busca aclarar si la compañía pudo incurrir en alguna infracción grave de la Ley del Sector Eléctrico en la gestión de estas instalaciones, en su mantenimiento o en sus condiciones de explotación. El plazo máximo para resolver los expedientes es de 18 meses.
Investigación abierta sobre Ascó, Mequinensa y Riba roja
La normativa a la que se remiten estas actuaciones encuadra este tipo de posibles incumplimientos en supuestos en los que no concurran circunstancias de riesgo para la garantía del suministro ni peligro o daño grave para personas, bienes o medio ambiente. En este caso, los expedientes se centran en determinar si hubo irregularidades graves en el ámbito operativo o de mantenimiento.
"Ninguna instalación de Endesa contribuyó a la desestabilización del sistema ni al apagón" - fuentes de Endesa
La compañía sostiene además que todos los expedientes abiertos son por faltas graves y no muy graves, y defiende que están vinculados a cuestiones operativas o de mantenimiento, no al propio apagón. En la misma línea, remarca que Ascó, Mequinensa y Riba roja no tuvieron ningún papel en la desestabilización del sistema el 28 de abril a las 12.00.
Endesa añade que otra cuestión distinta es la revisión de posibles incumplimientos en los dos años anteriores, extremo que también se encuentra bajo análisis. Red Eléctrica, por su parte, ha certificado que las tres instalaciones cumplían con todos los requisitos en aquel momento.
Sin una causa cerrada para el apagón
Por ahora, ninguna de las investigaciones abiertas para determinar el origen del cero eléctrico ha conseguido fijar una causa concluyente. El debate técnico y político sigue abierto mientras el sistema eléctrico afronta un escenario de transformación constante, con mayor complejidad operativa y una volatilidad creciente de las tensiones.
Ese contexto ha reabierto la discusión sobre la capacidad de respuesta de las centrales estratégicas en caso de incidente generalizado. En este punto, el autoarranque se ha convertido en un elemento clave para recuperar el servicio tras una interrupción severa.
Solo tres centrales estratégicas de Lleida pueden autoarrancar
De las 47 centrales hidroeléctricas de Lleida catalogadas como estratégicas por Red Eléctrica, solo tres disponen de sistemas de autoarranque. Se trata de las de Bossòst, Aiguamoix y Pont de Rei, situadas en el Garona, capaces de reanudar sus operaciones sin apoyo exterior tras una interrupción.
La documentación del Plan Hidrológico del Ebro sitúa como no autoarrancable la central de Sant Joan de Toran, también en el Garona, junto a otras 43 instalaciones. Todas ellas necesitan apoyo externo, bien mediante grupos electrógenos o mediante energía procedente de otras centrales, para volver a entrar en servicio.
- 17 centrales en la cuenca del Pallaresa
- 9 centrales en la cuenca del Segre
- 17 centrales en la cuenca del Ribagorçana
Estas 47 hidroeléctricas forman parte de la red de reposición del servicio en caso de incidente nacional o zonal. Su función es alimentar los servicios auxiliares de las unidades térmicas de generación, garantizar la parada segura de las centrales nucleares y recuperar la interconexión con el sistema síncrono europeo. En ese marco, la robustez del sistema y la capacidad real de arranque de las instalaciones estratégicas vuelven a situarse en el centro del análisis mientras siguen abiertas las pesquisas sobre lo ocurrido el 28 de abril.