El documento establece un ambicioso objetivo demográfico para los próximos años. Las estimaciones máximas sitúan la población futura en 212.000 habitantes. Esta cifra representa un incremento de casi 70.000 residentes respecto al censo actual.
Para albergar a esta nueva población, el planeamiento prevé suelo para construir hasta 34.000 viviendas. El modelo urbano apuesta por una ciudad compacta que colmate espacios vacíos. Se prioriza la densificación sobre la dispersión territorial.
"Se reservan 600 hectáreas de suelo industrial concentradas en Torreblanca y en el entorno del polígono El Segre."
La planificación también redefine la estructura productiva de la ciudad. Las zonas industriales se agrupan estratégicamente para optimizar el uso del territorio. Esta concentración busca mantener la competitividad económica sin invadir áreas residenciales.
Los equipamientos incluidos son el traslado de la prisión, un futuro apeadero de tren en Onze de Setembre y el nuevo recinto de la Fira. Estas infraestructuras buscan mejorar la conectividad y los servicios públicos. El entorno de Turó de Gardeny aparece como una zona clave para la integración urbana.
"El documento saldrá a información pública para que entidades y particulares formulen observaciones o sugerencias."
Ahora el texto legal pasará a exposición pública durante un plazo determinado. Ciudadanos y organizaciones podrán presentar alegaciones antes de su definitiva aprobación. Este proceso garantiza la transparencia y la participación social en la transformación de la ciudad.